En ese sentido, el diputado Iván López presentará a la consideración de la próxima Junta Directiva de la Asamblea un anteproyecto de ley, a fin de disminuir los casos de malformaciones congénitas en recién nacidos.
De acuerdo con el proponente, la carencia de este tipo de nutriente produce nacimientos con malformidad. Esa situación se da, generalmente, en niños que provienen de hogares sin recursos económicos.
La iniciativa propone mezclar en el arroz y otros alimentos ingredientes que incluirán, además, hierro y vitaminas A y B.
Fuentes de la Asamblea Nacional indican que la propuesta va encaminada a solucionar en parte un problema de salud pública, a raíz de que en el 2000 la Contraloría General de la República registró unos 940 casos de malformaciones congénitas.
López informó que para esta iniciativa se contará con el apoyo del Banco Mundial, y la Asamblea, una vez aceptado el proyecto, iniciará todas las consultas nacionales e internacionales referente al tema de salud. El hongo que está afectando a las ranas en Panamá, "chitridomicosi", fue detectado en 1986 en Monte Verde, Costa Rica.
Este mal está avanzando a una tasa aproximada de 29 kilómetros por año en el país. Actualmente el hongo llegó a Sorá, en el área de Bejuco, provincia de Panamá. Edgard Griffith, una de las personas que colaboró con los científicos estadounidenses en Panamá, aseguró que está preocupado por su integración física, luego que ambientalistas de la región de El Valle están solicitando la salida de quienes estudian a los anfibios del lugar.
"Como panameño me siento mal que se le esté dando tribuna a una persona como Mario Urriola que fue excluido del proyecto por no tener la capacidad ni la ética profesional, y que en venganza está solicitando la salida de quienes buscamos el bienestar de los anfibios".
Agregó que no es la comunidad de El Valle la que quiere sacarlos del lugar, "es la actitud de una persona que en sus ataques en mi contra no le importa afectar a entidades serias como el Instituto Smithsonians y la ANAM", expresó.
A inicio de la década del 90, en Panamá se desarrollaron programas de supervisión a fin de detectar las causas de este problema y la afectación en los anfibios.
De acuerdo con los ecologistas del Instituto Smithsonians, el impacto de este hongo ha sido muy grande en sectores como Fortuna y Santa Fe, Chiriquí y Veraguas, respectivamente, donde era común escuchar los sonidos emitidos por las ranas, pues hoy día no se perciben.