Unos 400 delegados del Partido Roldocista Ecuatoriano (PRE), en una inusual reunión en el extranjero, se encontraron en Panamá para comenzar con las acciones políticas dirigidas a lograr el retorno del expresidente Abdalá Bucaram a Ecuador, y que a la vez se presente como candidato a la reelección.
Bucaram destacó que es muy raro, y quizás el único caso en la historia en que los delegados de un partido político tienen que hacer una convención en el extranjero para apoyar el retorno de un exilado a su país de origen.
El exmandatario, quien tiene más de cinco años de residir en Panamá, dijo que su país ha perdido la soberanía económica, política, territorial y otros problemas que han provocado que unos tres millones de ecuatorianos hayan tomado la decisión de salir del país.
El exmandatario ecuatoriano destacó que la Partido Roldocista ya ha tomado la decisión promover su retorno, iniciativa que lo llena de emoción, porque Bucaram "representa la democracia en el Ecuador y el triunfo electoral".
Ya es tiempo que el Ecuador se vista de democracia, afirmó el exmandatario, señalando que a los hombres hay que vencerlos en las urnas, y en clara referencia a los argumentos utilizados para desplazarlo del poder.
Recordó que después de tres exilios volvió al país, y ganó las elecciones y está seguro que nuevamente triunfará para demostrar que en Ecuador también se afianza la democracia.
Destacó el ejemplo democrático dado por Panamá en el pasado torneo, donde los derrotados reconocieron el triunfo del ganador y así debe ser entendida la política y de alguna manera "nosotros queremos calcar esto".
Entre tanto el diputado al Parlamento Andino y miembro del Partido Roldocista Héctor Solórzano, aseguró que esta conformación política no dudará en postular a Bucaram, para un nuevo mandato en Ecuador.
No solamente ganaría las elecciones, sino también arrasaría y eso se debe el temor de algunos políticos en que el expresidente Bucaram regrese al país sureño.
Por ejemplo, tan solo con un litro de aceite se contamina un millón de litros de agua. Asimismo, el aceite usado, por su bajo índice de biodegradabilidad, afecta gravemente a los tratamientos biológicos de las depuradoras de agua, llegando incluso a inhabilitarlos.
Si el aceite usado se quema, sólo o mezclado con fuel-oil, sin un tratamiento y un control adecuado, origina importantes problemas de contaminación y emite gases muy tóxicos, debido a la presencia de compuestos de plomo, cloro, fósforo, azufre.
Cinco litros de aceite quemados en una estufa contaminan, con plomo y otras sustancias nocivas, 1,000,000 m3 de aire, que es la cantidad de aire respirada por una persona durante tres años.
Verter cinco litros de aceite usado en el mar, crea una fina película de grasa de 5,000 m2 que dificulta y contamina la vida marina.
En general, estas acciones consisten en la recogida, almacenamiento, transporte y disposición de los lubricantes usados, que finaliza con su reutilización como combustible o materia prima, para elaborar nuevos aceites.
En otros países existen sistemas de gestión de aceites usados, destinados a recoger y reutilizarlos como combustible. Estos desechos son analizados y sometidos a un tratamiento que garantiza su idoneidad en la quema y aprovechamiento de su energía calorífica.
Toro reveló que en aquel entonces los colombianos intentaron tomarse Curundú y San Miguelito y formar en Panamá carteles de droga; sin embargo, aunque no existían las bandas, creadas posteriormente en las cárceles, los grupos liderados por delincuentes renombrados como "Media Luna" y "Medio Man", organizaron una especie de ejército contra los colombianos.
En ese submundo se libró una lucha nacionalista que impidió la injerencia de facinerosos extranjeros. Los delincuentes criollos han repelido la entrada al país de mafias colombianas, chinas, hasta rusas, que se han metido en todos los países que han podido.
Ni siquiera las maras centroamericanas han podido establecerse en Panamá. El sociólogo sostiene que no existe una conexión entre las maras y las bandas panameñas, ya que sus estilos, historia, raíz y sentimientos son diferentes.
El sociólogo explicó que el tráfico de drogas es uno de los mayores problemas de nuestro país, porque resuelve a las personas. Muchas familias han construido y ampliado sus casas, educado a sus hijos y se alimentan a punta del dinero que le genera esta actividad delictiva.
Gilberto Toro sostiene que si se ocupa a los miembros de las bandas criollas en un programa de desarrollo, en el cual no tengan tiempo para fumar su "feeling" o para "pensar monstruosidades", nadie se metería con nadie.
Ellos le han expresado que quisieran un trabajo que a la hora de la salida sólo les diera ganas de comer y descansar. El experto instó a quienes trabajan con bandas a tomarse a todos los barrios con proyectos y no suscribirse sólo a grupos o sectores.
Toro concluyó señalando que el delincuente de hoy cree que se puede entrar y salir de ese submundo, y que cualquier necesitado se atreve a jugar a delincuente. Lo triste del caso es que la justicia no perdona y no hace diferencia entre un delincuente novato, que por razones sociales se vio empujado a actuar, frente a un experto, quien generalmente no está preso".
Los policías juran honrar y defender las leyes y a los ciudadanos, pero algunas veces le dan prioridad a sus intereses y necesidades personales que a ese juramento.
El 12 de mayo pasado, un capitán, jefe de la sub estación de San Carlos, y un cabo, transgredieron las normas y fueron detenidos por sus colegas por estar involucrados presuntamente en un "tumbe" de drogas. Seis agentes más fueron investigados.
Otro capitán fue puesto a órdenes de las autoridades cuando intentó ingresar a un centro penitenciario con un kilo de droga para unos detenidos extranjeros.
El subcomisionado Juan Cerezo se defiende diciendo que si se habla de narco policías, también tendría que anteponerse ese adjetivo a otras profesiones: narco abogados, narco banqueros, entre otros. Añadió que desde el momento en que un agente viola la Ley deja de considerarse como tal y es tratado como un delincuente común.
El sociólogo Gilberto Toro manifestó que la mayoría de nuestros policías son vecinos buenos, cuya convivencia en un ambiente donde hay delincuencia se hace muy difícil.
Con esta razón, el ex candidato presidencial Ricardo Martinelli, justificó la creación de una ciudad policial, donde los policías no tuviesen que convivir con los delincuentes. Pero el sociólogo considera que esa no es la solución.
La clave está en darle mayores incentivos a los agentes y sanear la institución de malos elementos, porque de nada sirve que como unidad actúe según todo lo que se le enseñó en la academia, cuando sus superiores estén involucrados en ilícitos.