El proyecto, según indica la nota de prensa, es el resultado del trabajo de una Comisión Interinstitucional integrada por el Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, Policía Nacional, Policía Técnica Judicial, Organo Judicial, Ministerio de Gobierno y Justicia, Ministerio de Salud, Dirección de Aduanas y el Ministerio de Educación.
Para la discusión se dividió los temas por subcomisiones que al final elaboraron un diagnóstico de las faltas cometidas con armas de fuego en Panamá, que permita proponer las reformas necesarias a las normas vigentes.
"Los libros de texto que sean seleccionados como oficiales responderán a las finalidades de la educación panameña, a los contenidos de los programas de estudio y a la realidad nacional. Esta medida se aplicará a las escuelas particulares".
El artículo 293 de la misma Ley 47 indica que el Ministerio de Educación establecerá controles que garanticen la continuidad de aquellos libros de texto cuyos buenos resultados así lo determinen, con el fin de evitar la diversidad de textos para un mismo grado o año y su frecuente cambio.
¿Qué espera el Ministerio de Educación para actuar y evitar que circulen tantos libros ajenos a la educación nacional?, se preguntan los autores nacionales y los dueños de librerías. "Si no logramos respaldo, van a desaparecer hasta las librerías", indican con muestras de evidente preocupación los dueños de librerías. Datos provenientes de la Contraloría General de la República indican que las importaciones de libros y materiales educativos son millonarias y Panamá se coloca así en uno de los países con más alto nivel de importación de libros en la región. Por ejemplo, en la categoría correspondiente a libro, folletos e impresos, la importación (peso en kilos), asciende a 381,127 de materiales provenientes de 124,145 de Estados Unidos; 98,579 de España y 54,414 de Colombia.
Otra categoría de importancia indica que en materia de diccionarios y enciclopedias, la importación (peso en kilos ), asciende a 89,800; las importaciones provienen de Colombia con 31,422 materiales; Estados Unidos con 21,197 y España con 13,234 materiales. Datos provenientes de la Agencia Panameña del ISBN, entidad encargada del registro de la producción nacional, revelan que para 1997 se registraron 77 libros; 237 libros para 1998; 304 libros en 1999; para el año 2000: 357 y 431 libros registrados en el año 2001.
La sección de evaluación de libros de texto del Ministerio de Educación, por su parte, reportó que para el año 2001 se sometieron a evaluación 195 libros tanto de autores nacionales como extranjeros, de los cuales se rechazaron 84 obras.
Cabe destacar que existe una gran cantidad de libros nacionales que no se registran en la Biblioteca Nacional y tampoco son sometidos a evaluación, por lo que las cifras son un subregistro que brinda una idea aproximada a la situación.
Las editoriales ofrecen a los directores de los planteles educativos, comprarles equipo, pintar aulas y dependencias administrativas a cambio de recomendar a un determinado autor de su casa editorial.
Se promueven cenas bailables en restaurantes de la localidad. Se invitan a los docentes a quienes se les obsequia el libro. La editorial asume todos los costos de la actividad.
Los libros se venden de forma directa a precios más bajos que en las librerías, por promotores de venta de las casas editoriales. A los planteles educativos llegan carros de las casas editoriales. ¿Se trata de una política para perjudicar a las librerías y recuperar más rápido su inversión?
Se realizan "campañas para la promoción de la lectura y círculos de lectura y concursos relacionados con la educación" con la finalidad encubierta de vender sus libros a los participantes. Las reuniones son en horario de clases y tienen el aval de las autoridades educativas.
Algunas casas editoriales obsequian anualmente colecciones completas de sus publicaciones al Ministerio de Educación, como una forma de ingresar sus libros a las bibliotecas escolares y ganar notoriedad ante las autoridades y en la opinión pública.
En períodos de vacaciones y en jornadas de capacitación de los docentes, ante la mirada complaciente de los supervisores, los promotores de las casas editoriales asisten a dichas actividades-exclusivas para docentes- y regalan libros y materiales educativos de su casa editorial.
Los libros se alquilan anualmente a los estudiantes en paquetes que sólo se venden en los propios planteles. Un libro alquilado por varios años, permite obtener mayores beneficios que un libro que se compra una sola vez. Los libros se guardan en espacios personales -alquilados- en las escuelas, como forma de protegerlos. Se les limita así repasar las lecciones en casa.
Los libros son vendidos exclusivamente en los colegios privados, con lo que el margen de ganancia de cada plantel educativo es mayor. Cada editorial negocia con la dirección del plantel y los libros se venden exclusivamente en los centros educativos.
Los costos de los libros de las editoriales extranjeras son mayores que los de la mayoría de los autores nacionales pese a que se imprimen en el extranjero en grandes cantidades. El libro se vende masivamente desde México a Chile. Son tirajes millonarios. No hay proporción entre las ganancias para cada empresa editorial y el 10% ofrecido a los autores por su trabajo intelectual.