Aunque no se conoce con exactitud el número de muertes provocadas por los rayos en Panamá, la meteoróloga Annett Quinn, considera que al año mueren aproximadamente 6 personas en nuestro país por esta causa.
Quinn explica que la temperatura de un rayo supera los 22 mil grados centígrados y que por eso las personas quedan carbonizadas cuando son alcanzadas por el relámpago.
En Panamá no existe una cultura de prevención, porque durante las tormentas eléctricas las personas continúan realizando sus laboreas al aire libre, cuando deberían refugiase, indica la meteoróloga panameña.
Durante una tormenta la tensión eléctrica en la atmósfera puede llegar a valores de 200,000 a 1,000,000 voltios entre la ionosfera y el suelo.
En todo el mundo se generan más de 44,000 tormentas con más de 8,000,000 de rayos en cada instante, que descargan su energía a tierra para compensar el ecosistema energético de saturación de carga en la atmósfera.
La cantidad de rayos que caen sobre el territorio panameño es normal, manifiesta Quinn, porque somos un país tropical.
Lo más importante durante una tormenta eléctrica, señala Quin, es refugiarse en sitios cerrados y evitar salir a campos abiertos donde la incidencia de rayos es más alta.
Recomienda no mojarse, porque las estadísticas señalan que las personas alcanzadas por un rayo y están secas tienen más probabilidades de sobrevivir.
Al estar mojado la carga eléctrica penetra con mayor facilidad al cuerpo y quizás esto le ocurrió al pepenador en Cerro Patacón el día lunes.
Por su parte el administrador del laboratorio de Física de la Universidad Tecnológica, Alfonso Pino, recomienda no colocarse debajo de objetos puntiagudos como los árboles, porque la concentración de iones es más alta, lo que atrae a los rayos.
Si la persona es sorprendida en campo abierto lo más recomendable, indica Pino es adoptar una posición de cuclilla o agacharse y esperar que la tormenta pase para que disminuya la cantidad de iones en la atmósfera.
El punto de entrada más frecuente de la electricidad es la mano; el segundo es la cabeza y el de salida más frecuente es el pie porque la corriente que va de brazo a brazo o de un brazo a una pierna y puede atravesar el corazón.
La que pasa por la cabeza puede causar hemorragias cerebrales, parálisis respiratorias, problemas de memoria a corto plazo, cambios de personalidad, irritabilidad y alteraciones en el sueño.