El caso Vincent Humbert, un joven de 22 años que anteayer falleció en Francia, luego que los médicos decidieran limitar la terapia activa que lo mantenía con vida tras haber sufrido un accidente, ha revivido aquí el debate sobre la eutanasia o muerte sin sufrimiento físico.
En Panamá no hay legislación que le permita a médicos o familiares tomar una decisión de esta naturaleza. Sólo existe el derecho a la vida consagrado en la Constitución y la ley, y dice que nadie puede ser privado de la vida de una forma arbitraria.
El Panamá América pudo conocer que actualmente se trabaja en un anteproyecto de ley sobre el derecho de los enfermos, en el cual se prohíbe la eutanasia, pero permite que los pacientes puedan decidir continuar o no con los tratamientos.
Xavier Sáez-llorens, infectólogo pediatra, confirmó que no hay una norma de hasta cuándo llegar en situaciones desesperantes, así como tampoco en los hospitales, y lo único que se enseña en la Facultad de Medicina es que se tiene que tratar de salvar la vida y prevenir la muerte.
Señala que en el país existen dos asociaciones de bioética y los hospitales deben tener una comisión para consensuar y hacer normas, pero no funcionan.
La eutanasia como tal no se da en Panamá, afirma el galeno. Lo que se hace en caso de pacientes con dolores angustiosos, por ejemplo los de cáncer terminal, es aliviarlos con medicamentos y tratar de que el paciente tenga un final de vida un poco más digno.
Explicó que lo que habitualmente se hace en los hospitales es que si un paciente está en un estado vegetativo e irreversible donde no hay forma que la situación revierta, se pone en los expedientes un código de observación que ordena hacer maniobras heroicas o lo que se conoce como ensañamiento terapéutico, pero no se pueden desconectar aparatos o utilizar procedimientos activos para acelerar la muerte.
Luis Alberto Picard Amí, médico psiquiatra, presidente de la Asociación de Bioética de Panamá considera que cuando se habla de la vida surgen conflictos relacionados con la eutanasia, y la distanasia (pacientes en cuidados intensivos), donde muchos médicos no saben qué hacer y siguen prolongando el tratamiento que en lugar de extender la vida, hace más largo el proceso de la muerte, no resuelve nada y hace que el paciente sufra.
En este caso se trata de personas que no tienen ya ningún tipo de mejoría. Estas son algunas de las situaciones que han creado problemas y que interesan a la bioética, expresa Picard Amí.
Proyecto contra la eutanasia
La iniciativa legislativa se consulta con especialistas porque es un tema sensitivo.