EL PERIODO ordinario de sesiones en la Asamblea Nacional, de esta segunda legislatura, culminó con una gran cantidad de proyectos pendientes de discusión.
El nuevo Reglamento Interno de la Asamblea, la reconfiguración del los circuitos electorales y el nuevo Código Electoral; son algunos de ellos.
¿Faltó tiempo para discutirlos, hubo desinterés o poca voluntad política para analizarlos, el Ejecutivo influyó en la no aprobación de algunos de estos proyectos? Estas son algunas de las dudas que quedan por resolver.
Pero, para los los diputados opositores, una de esas respuestas puede ser esta última, ya que aseguran que los proyectos que envía el Ejecutivo a la Asamblea fueron discutidos sin mayores contratiempos, pero por el contrario los proyectos presentados por ellos se mantuvieron archivados en las diversas comisiones legislativas y muchos hasta fueron objetados por el Ejecutivo.
De acuerdo con el diputado del opositor partido MOLIRENA, Vladimir Herrera, la celeridad en la discusión y aprobación de los proyectos enviados por el Ejecutivo lo que refleja es que en la Asamblea la bancada que controla es la bancada de gobierno, y en la mayoría de los casos ellos son los que deciden qué es lo que se discute.
"Yo pienso que es necesario que la Asamblea mantenga un espíritu institucional en cuanto a que todos los proyectos, aunque sean presentados por los diputados, ya sean de oposición o de gobierno, son importantes", enfatizó.
Aunque precisó que el trabajo en la Asamblea ha sido ininterrumpido y arduo, sostuvo que hay que resaltar que hay proyectos presentados por la oposición que se han mantenido estancados y otros que han sido vetados.
"En mi caso el Ejecutivo vetó el proyecto que buscaba regular la profesión del salvamento acuático, mientras que se mantiene estancado para discusión en segundo debate el proyecto que declara el mes de la biblia y establece el día de su celebración", precisó.
Por su parte, el también diputado opositor del Cambio Democrático, Juvenal Martínez, señaló que la Asamblea debe tener un protagonismo mucho más grande que el que ha tenido. "Nos hemos dado cuenta que los proyectos que vienen del Ejecutivo a veces son tratados con urgencia notoria, en sesiones permanente y se les trata de dar un manejo bastante expedito".
Esto dijo es "preocupante", porque si esta Asamblea ante los grandes temas nacionales deja de ser el foro de análisis y debate, realmente la institucionalidad de esta irá decayendo. "De continuar esta forma de proyectarse poco a poco la Asamblea se irá convirtiendo en un apéndice del Ejecutivo", destacó.
Para el ex legislador Guillermo Cochez, el periodo ordinario de sesiones en la Asamblea que acaba de finalizar, simplemente refleja la necesidad de que en Panamá haya un nuevo órgano legislativo. "Se requiere un órgano que no sea sumiso al Órgano Ejecutivo y que haga real el sistema democrático de freno y contrapeso para el Ejecutivo".
Cochez calificó esta actitud de la Asamblea como "vergonzosa", la cual a su juicio se evidenció con la elección del ex defensor del Pueblo, Liborio García, cuando se dijo que que la Asamblea lo nombró porque se lo pidieran que lo nombraran, y luego con esa misma sumisión lo destituyó de su cargo de forma casi unánime.
Sostuvo además que en este periodo prácticamente no hubo oposición, y todo a su juicio, le hace pensar que hay diputados opositores que están recibiendo prebendas. "Los partidos de oposición no saben a donde van, están sumergidos en pugnas internas y tampoco están jugando ese rol de freno y contrapeso del Ejecutivo", destacó.
Sólo un proyecto fue rechazado en segundo debate y fue el que buscaba reglamentar el artículo 299 de la Constitución para dictar disposiciones contra la corrupción administrativa.
Uno de los proyectos aprobados de forma unánime fue el que estableció que los magistrados de la Corte Suprema investiguen a los diputados.