Sin especificar casos, aseguró que la PTJ se ha abstenido de atender algunas pesquisas relacionadas con políticos, lo que obliga a la Policía Nacional a hacer las investigaciones.
Sustentó que esta situación se registra porque los jefes de la PTJ responden a los políticos que los nombraron en el cargo y no al pueblo.
Recordó, además, que en la PTJ fue asesinado el jefe de la Unidad Sensitiva de Investigaciones Especiales, una cantidad considerable de drogas fue robada por sus mismos inspectores y se vendieron diplomas "falsos".
Torrijos rechazó los señalamientos del exprocurador Rafael Rodríguez, de que el proyecto de ley presentado por el Gobierno a la Asamblea Nacional, revive al temido G-2 de las Fuerzas de Defensa.
"Hay gente que todavía no se ha tomado el trabajo de leer el proyecto", indicó. Sin embargo, reiteró su decisión de reformar la PTJ, porque es una institución que tiene "enormes" problemas desde hace tiempo.
"Estamos en Panamá, esta es la selva de Darién recordé; no estoy en Colombia, estoy en mi país, todos los niños son iguales, son seres humanos, "¿cómo puede estar pasando esto?", me cuestioné con amargura.
Desde ese día, me lastima la indolencia, lo ignorados que están los niños del Alto Tuira, quienes sin la Iglesia católica y sus religiosas no estarían vivos.
La noche empezó a caer y el río estaba a la orden para darnos un buen baño en la oscuridad. Las guarichas ya estaban encendidas y el vallenato resonaba desde las emisoras de Apartadó en Colombia, otros preferían escuchar Voz Sin Fronteras del Darién para enterarse de las noticias.
Amaneció y nos despedimos de este pueblo acogedor, respetando su cultura y a su gente.
Panamá América publica a partir de hoy la primera de tres entregas sobre la realidad en Darién.