El tema de las pandillas preocupa. Ayer inspectores y detectives de la Policía Técnica Judicial (PTJ) se reunieron para tratar los diversos delitos cometidos por estos grupos y las acciones a tomar.
Entre los temas tratados en dicha reunión están los homicidios cometidos por pandilleros. El último caso conocido es el crimen en perjuicio de Leopoldo Henríquez, de 18 años, en calle 15 Santa Ana. En este caso se menciona a la banda "El Pentágono".
Tal vez sin conocer el neologismo, muchos importadores de productos europeos como vinos o aceite de oliva, se quejan de la necesidad de renovar constantemente etiquetas o forma de botellas, y citan la obsesión nipona por lo nuevo como una de las dificultades para conquistar este codiciado mercado.
Los sofisticados anuncios de televisión que duran menos de un mes en antena, o las exposiciones de arte de tres días en las mini-galerías de Tokio, refuerzan la percepción de que en Japón los casos de "neofilia" son legión.
Pero desde que la teoría japonesa se publicó han surgido críticos en campos como la ciencia y la publicidad que cuestionan la justificación genética de una conducta más fácil de explicar con los patrones de consumo capitalistas.
Especialistas en nuevas tendencias como la revista de internet Media Life, indican que la "neofilia" es consumismo "puro y duro" y citan opiniones científicas para demostrarlo.
Según la publicación virtual, el profesor de sociología Colin Campbell, de la Universidad de York en el Reino Unido, asegura que "las sociedades pre-modernas desconfiaban de la novedad" y que la afición a lo nuevo nació en los inicios de la era industrial, a mediados del siglo dieciocho.
La "neofilia" es pues un "desorden de tipo económico" ya que la cultura moderna depende de personas que necesitan cosas nuevas y con un gran sentido de la curiosidad.
El profesor Campbell asegura que el amor por la novedad es uno de los fundamentos del capitalismo "ya que estamos predispuestos por el deseo a ser estimulados por cosas nuevas".
Los expertos advierten del peligro de no tener víctimas de "neofilia" y se preguntan: "Qué pasaría si en las sociedades desarrolladas la gente usara los coches hasta que se rompieran o la ropa hasta que se cayera a trozos?". La respuesta la tienen en parte los ancianos japoneses que vivieron la miseria del país destruido durante la Segunda Guerra mundial y que lamentan que sus nietos desconozcan el encanto de reciclar.