"El Parque Recrativo y Cultural Omar", en el corregimiento de San Francisco, es uno de los pocos sitios de uso público y de esparcimiento familiar que existe en la ciudad capital, por lo que nos motivamos a conocer el estado actual de sus instalaciones y las novedades que tiene para los que asisten a ese centro.
Consideramos que los que asisten regularmente al parque son los más apropiadas para responder nuestras interrogantes y para sorpresa de nosotros encontramos a panameños que utilizan todos los días el parque, así como a otros que por primera vez asistían al lugar.
Pedro Oliva un jubilado como ex gerente de Multi Credit Bank, asiste todos las mañanas al parque "Omar" y luego de realizar su caminata rutinaria se sienta a observar los juegos de tenis.
Desde las pequeñas gradas, ubicadas lateralmente a las canchas, abordamos al señor Oliva, luego de una broma que le tomó nuestro fotógrafo Daniel Espinosa diciéndole: "no sólo es Oliva sino que se viste de oliva" en referencia al color de la vestimenta que llevaba puesta.
El señor Oliva destacó que son dos cosas que le preocupan actualmente del parque "Omar": la basura tirada por todas partes y los herbazales.
Denunció que el parque está lleno de basura y señaló que los responsables de esa situación son las personas "cochinas" que asisten al lugar y se niegan a arrojar los desperdicios, de todo lo que comen, a los tanques.
Oliva destacó que en el parque hay recipientes por todos lados para depositar la basura, pero aseguró que lo que sucede es que el problema surge por la falta de educación de las personas, "que todos los papeles lo tiran al piso".
Manifestó que el parque "Omar" es el único lugar de esparcimiento para el "pueblo panameño" que existe en la capital y elogió la idea del entonces general Omar Torrijos de comprar esos terrenos para crear este centro recreativo con facilidades para el pueblo.
No obstante, advirtió que si los panameños no ponemos de nuestra parte el parque perderá poco a poco su resplandor y se convertirá en un lugar donde únicamente habrá suciedad.
Otro aspecto negativo que Oliva observó en el lugar son los herbazales, principalmente en los lugares donde están ubicados los juegos para los niños.
Indicó que los herbazales han crecido últimamente debido a que ha observado como las personas encargadas del mantenimiento " se la pasan acostados" en la grama del parque y no cumplen con su labor.
Solicitó a los encargados del parque que vigilen más de cerca al personal para que cumplan con sus tareas de mantenimiento y de limpieza.
En tanto, el señor Oliva elogió la seguridad que existe dentro del parque, la cual está a cargo de guardias de la Presidencia de la República.
" El lugar es bastante seguro", exclamó el jubilado, que en los últimos seis años asiste todos las mañanas al parque.
Comentó que su esposa asiste en las tardes con regularidad al parque y se ha quejado de que algunos muchachos " la silban y la molestan", pero "bueno, yo no le veo mayor problema a eso, siempre y cuando no irrespeten", agregó el señor Oliva.
El entrevistado apuntó que el parque tiene bastante áreas recreativas, pero señaló que existe la necesidad de que se habiliten otras facilidades para el público como más canchas de baloncesto y canchas para jugar el golf.
"A mí me gusta practicar el golf, pero aquí no encuentro ninguna cancha para ese deporte", manifestó Oliva.
Después de entrevistar al señor Oliva, encontramos a unos jóvenes que iban a utilizar la biblioteca, que está ubicada en el parque, pero se encontraron con que en la entrada de la misma se adelanta una enorme construcción.
Nadie los guió ni les informó sobre si la biblioteca estaba abierta o cerrada por lo que los jóvenes se retiraron del lugar.
Fuimos caminando por el parque y encontramos a un par de madres de familia junto con sus niños que provenían de la escuela de Veracruz.
Las madres de familia manifestaron que era la primera vez que asistían al parque y lo único que no le había gustado era los herbazales en los lugares donde están los juegos de los niños.
"Imaginesé usted ahí( señalando el herbazal) puede ver una culebra", señaló preocupada una de las madres de familia.
También identificaron varios columpios que están en total abandono así como un carro de bomberos que representa un peligro para los niños debido a que tiene filos de lata oxidada sobresalidos por los bordes.
Seguimos y encontramos al señor Ricardo Marengo, quien estaba junto con su niño de seis años, Dian. El padre de familia aseguró que asiste por lo menos dos veces al mes al parque "Omar" con su hijo.
Destacó que el lugar llena las expectativas para la recreación de su hijo y que observaba bastante limpieza en el mismo.
También lamentó que los columpios estén abandonados porque es uno de los favorito de su hijo cuando asisten al parque.
Más adelante, estaba Carmen Aguirre, estudiante de primer año de la Universidad de Las Américas, que repasaba una lección sobre terapia del lenguaje en niños.
Indicó que asiste con regularidad al parque sobre todo para observar la conducta de los niños debido a que eso la ayuda en sus estudios universitarios.
Destacó que en el parque logra concentrarse bien y advirtió que encuentra sus instalaciones bastante limpias.
Nos dirigimos a la oficina de mantenimiento del parque para conocer la respuesta de la administración en torno a las quejas expresadas por el público así como también para saber de las nuevas facilidades con que cuenta el parque y los programas que tienen proyectados.
Sin embargo, su actual administradora Cruz María de Rodríguez, nos dijo a través de una empleada, que ella no podía atendernos porque no estaba autorizada para brindar declaraciones en torno al parque.
Bueno, lo importante es la opinión del público: muchos comentaron la falta de aseo en el lugar por culpa de las propias personas que asisten ahí y otros elogiaron el mantenimiento del parque.
El parque "Omar" está llenó de historias, particularmente ligadas a una larga polémica política por el nombre que ha recibido durante diferente gobiernos. Algunos opinan que actualmente es un "parque sin nombre".
Los terrenos donde actualmente se encuentra el parque pertenecieron a la familia Bermúdez, quienes eran propietarios de una enorme finca llamada Paitilla, que abarcaba gran parte de lo que actualmente es el corregimiento de San Francisco, incluyendo los terrenos donde actualmente están los colegios ( Remón Cantera, Profesional, Richard Neuman, Alberto Einstein, Don Bosco, además la planta de energía y el Hotel Caesar Park).
Una parte de la gigantesca finca era ocupada por el antiguo Club de Golf, obra que fue inaugurada por inicios de 1920.
Con posterioridad el Club de Golf adquirió unos terrenos del cerro Carrasquilla, extendiendo su territorio.
Por el año de 1976 el Club de Golf vendió esos terrenos al gobierno de turno y entonces, el Club trasladó sus instalaciones para Cerro Viento, en San Miguelito.
El parque se inauguró con el nombre de "Omar Torrijos", jefe militar de la época, cuyo gobierno adquirió los terrenos para el uso recreativo y de esparcimiento familiar.
Durante la administración del presidente Guillermo Endara al parque se le puso el nombre del desaparecido sacerdote colombiano Héctor Gallego, mediante el Decreto de Gabinete No. 104 de 5 de junio de 1991.
Posteriormente en 1994. el antiguo Club de Golf volvió a llevar el nombre de "Omar Torrijos".
La administración de Ernesto Pérez Balladares derogó el Decreto de Gabinete No. 104 de 5 de junio de 1991, por medio del cual se le designó con el nombre de "Padre Héctor Gallego" al parque recreativo.
El Decreto Ejecutivo No.110 de 27 de septiembre de 1994, firmado por el presidente Pérez Balladares y el ministro de la Presidencia, Raúl Arango, derogó el Decreto 104 de 5 de junio de 1991.
Este último Decreto fue dictado por el Organo Ejecutivo, por conducto del Ministerio de la Presidencia, como consecuencia de un error originado en 1986, de acuerdo con la explicación de la Gaceta.
Según ella, en 1986 se expresó erróneamente en otro Decreto que el parque del antiguo Club de Golf se había puesto a disposición del Ministerio de la Presidencia a través de una resolución de 1983, pero al parecer no fue así.
Por este error, el Gobierno consideró que el Decreto No.104 de 5 de junio de 1991 que le dio el nombre de Héctor Gallego al parque del antiguo Club de Golf, en homenaje al sacerdote colombiano, necesitaba derogarse.
En otro decreto de 28 de septiembre de 1994, el Consejo de Gabinete asigna al Ministerio de la Presidencia la administración de la finca que al momento de ser adquirida por el Estado constituyó el "Parque Recreativo y Cultural Omar" para que sea destinado a uso público y al esparcimiento familiar.
Esta última orden legal facultó al ministro de la Presidencia, "o a la persona en quien éste delegue las funciones de administrador de la finca destinada al Parque Recreativo y Cultural Omar, para que celebre acuerdos y contratos para la realización del uso público al cual se le ha destinado". Actualmente la administración del parque recae en el Despacho de la Primera Dama de la Presidencia de la República.
Sin embargo, algunos conocedores de la materia legal, advierten que el artículo 37 del Código Civil dispone que "una ley derogada no revivirá por sí sola.
Una disposición derogada sólo recobrará su fuerza en la forma en que aparezca reproducida en una ley nueva, o en el caso de que la ley posterior a la derogatoria establezca de modo expreso que recobra su vigencia".
Como consecuencia de esa interpretación, algunos consideran que el parque carece actualmente de nombre oficial alguno.