Washington.- El congresista Dana Rohrabacher acudió a su retórica antichina anoche al reiterar su advertencia de que los intereses comerciales de Beijing en los puertos en las proximidades del Canal de Panamá representan "una clara amenaza" para la "seguridad nacional" de Estados Unidos.
En un iracundo discurso de una hora en la Cámara de Representantes que terminó minutos antes de la medianoche, el conservador legislador de California volvió a atacar no sólo a los empresarios de Estados Unidos y Europa que están interesados en colocar sus productos en el mercado chino, sino también a los legisladores que favorecen la entrada de la China comunista a la Organización Internacional de Comercio (OIC).
"Esa gente insensata tiene las manos ensangrentadas," fulminó el congresista republicano al opinar que Beijing está almacenando cohetes capaces de llevar la guerra atómica a Estados Unidos, "porque van a matar millones de estadounidenses".
Al Santoli, el principal asesor de Rohrabacher, que la semana pasada anunció que pensaba solicitar una investigación al Departamento de Justicia de los alegatos de que en Panamá se ha constituido una red de contrabando de inmigrantes chinos, más recientemente indicó ayer que estuvo trabajando "en otra cosa" presumiblemente en el extenso discurso que Rohrabacher presentó ante el Congreso anoche.
Tal como lo viene destacando en el Congreso desde hace años, Rohrabacher insistió que los puertos de Balboa y Cristóbal, en ambos extremos del Canal de Panamá están bajo el control "de militares chinos vestidos de civil". Evidentemente esta es una referencia a la compañía china basada en Hong Kong, Hutchison Whampoa, que supuestamente tiene "estrechos lazos" con el gobierno de Beijing.
Estos son los mismos cargos que hacen Rohrabacher y un pequeño núcleo de representantes de archiconservadores que desde un principio se opusieron a la entrega del Canal al patrimonio panameño en cumplimiento del Tratado Torrijos-Carter.
El argumento de que la seguridad del Canal está amenazada así como el alegato de que la licitación que ganó Hutchison Whampoa fue irregular ha sido rebatida numerosas veces por voceros tanto del gobierno de Bill Clinton como por Colin L. Powell, secretario de Estado del gobierno del presidente George W. Bush.
Asimismo, el Comité de Defensa del Senado presidido por el republicano John Warner rechazó el año pasado contundentemente los testimonios de Rohrabacher y su colega, el congresista Robert Barr de Carolina del Norte, instando al Senado a iniciar su propia investigación. En su oposición a la solicitud, Warner citó las conclusiones del ex-secretario de Estado, Henry Kissinger, quien en referencia a las acusaciones de Rohrabacher y sus colegas, advirtió que "es peligroso imaginar una crisis que no existe".
Al Santoli, el principal asesor de Rohrabacher y quien la semana pasada anunció que pensaba solicitar una investigación por parte del Departamento de Justicia de los alegatos de que en Panamá se ha constituido una red de contrabando de inmigrantes chinos, indicó que estuvo trabajando "en otra cosa", presumiblemente en el extenso discurso que Rohrabacher presentó ante el Congreso anoche.
Ayer, sin embargo, Santoli no pudo ser contactado por El Panamá América, tras varias tentativas infructuosas de localizarlo en las oficinas de Rohrabacher.
En su discurso ante un hemiciclo de la Cámara Baja casi vacío, el congresista condimentó sus argumentos con una serie de otros vaticinios, como que Beijing "intenta dominar todo el continente asiático", y que Beijing "envía drogas para dopar a la población de las Filipinas".
El tema de China continúa candente mientras las autoridades de Beijing rehusan devolver un avión espía que tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en territorio chino después de ser embestido por un caza de la fuerza aérea de Beijing cuyo piloto pereció en el accidente.
Aunque existe un considerable sentimiento antichino entre los conservadores del Congreso, el grupo Rohrabacher-Barr y Daniel Burton continúa siendo minoritario, lo que se percibe por el apoyo que recibieron los planes del gobierno de apoyar a China para ingresar en la Organización Mundial de Comercio (OMC).