"Preocupación y nerviosismo" en los sectores empresarial, laboral, e incluso en la clase política, ha generado la advertencia sobre una posible crisis institucional provocada por un "choque" entre los órganos Legislativo y Ejecutivo.
Tal preocupación es compartida por el legislador arnulfista, Alberto Cigarruista, quien opinó que se están creando las mismas situaciones que en 1968 propiciaron el golpe de Estado que dieron los militares para mantenerse en el poder por más de 21 años.
La situación motivó que ayer se convocara a una reunión entre la junta directiva de la Asamblea Legislativa y representantes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP), la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) y miembros del sector sindical.
Durante este encuentro, entre otros temas, se discutió las posibles repercusiones que podría tener en la economía nacional el enfrentamiento entre estos órganos del Estado.
Juan Francisco Kiener, dirigente del CoNEP, expresó que esta eventualidad ha motivado cierto nerviosismo, aunque se negó a emitir algún criterio alegando que mañana se reunirá la dirigencia del sector privado para emitir un concepto al respecto.
No obstante, abogó porque se mantenga el Diálogo Nacional con miras a lograr un consenso que permita salir de la situación difícil que vive el país en circunstancias en que se requiere el concurso de todos.
Mientras que Gabriel Castillo, dirigente de la Coordinadora Nacional de Unidad Sindical (CoNUSI), opinó que la posibilidad de un enfrentamiento entre ambos órganos es grave. "Es algo muy grave y serio, ya que en una situación como ésta la soga revienta por lo más delgado y el único perjudicado sería el pueblo panameño", advirtió.
Rubén Arosemena, presidente de la Asamblea, insistió durante este encuentro que los legisladores están comprometidos en evitar que se produzca un "choque" entre el Ejecutivo y Legislativo y por eso van a esperar que llegue el momento de discutir cada tema que produce conflicto.
Añadió que la ratificación de varios funcionarios, el Presupuesto General del Estado, los recortes económicos aplicados y otros que son inherentes a la Asamblea Legislativa deben ser discutidos cada uno por separado y no en conjunto, a fin de evitar que uno pueda tener repercusión en el otro.
Dijo que en la Asamblea siempre hay diálogo, siempre hay conversaciones, pero no negó la posibilidad de que pueda haber un acercamiento con miras a diseñar una agenda que permita la aprobación de los principales proyectos.
Mientras que el legislador Alberto Cigarruista expresó su preocupación y señaló que ya ha llegado el momento de que quienes representan a ambos órganos del Estado reconozcan que han cometido errores y que deben empezar a rectificar.
No puede ser que se quiera evitar un enfrentamiento, pero se plantea que en la Asamblea están todos los inteligentes y los superlegisladores, mientras que en el Ejecutivo están los "incapaces y los incompetentes", sin antes empezar en reconocer que hay anomalías de lado y lado.
Hay que bajar el nivel de diálogo de lado y lado, pero hay que entender que no se debe hacer por debilidad, sino por inteligencia, la cual debe de ser demostrada por los políticos nacionales, destacó.
Mientras que el presidente de la Asamblea dijo que hay que tener presente las circunstancias actuales y resolver el problema sobre la base de las necesidades reales y no sobre épocas distintas a las que se viven en el momento.
Sin embargo, el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa, Mateo Castillero, advirtió que la Asamblea debe mantenerse y demostrar su buena fe, pero a la vez tener fortaleza a pesar de los ataques que hace el Ejecutivo.
Por otra parte, el contralor Alvin Weeden y el ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, negaron ayer que "mantengan un cerco económico" contra la Asamblea Legislativa, y advirtieron que las partidas circuitales y la designación de Winston Spadafora como magistrado de la Corte Suprema, no son temas de discusión del Diálogo Nacional.
"Que quede claro que el Diálogo Nacional no tiene nada que ver con aspectos de ratificación ni Presupuesto General del Estado, porque son asuntos de Estado que tienen que ver con todos los panameños y debe estar aislado de esos temas", aclaró Delgado.
Añadió que tanto la ratificación de Spadafora como las partidas circuitales son temas inferiores a los grandes problemas económicos que vive el país que se deben enfrentar con responsabilidad, porque afectarán el devenir histórico del país.
Por su parte, el contralor Weeden recalcó que ninguna entidad se puede considerar perseguida ni acosada ni en ninguna forma imposibilitada de sus funciones.
"Todo el mundo ha tenido que amarrarse sus cinturones por igual porque hay que evitar que el país caiga en un déficit y en eso estamos trabajando", apuntó.
Precisó que ya se está en el último trimestre y por ello, se aplican recortes porque hay partidas que no están sustentadas con los ingresos. "Sólo se ejecutaron el 60% de las obras y no se podrán realizar más porque no hay ingresos que la justifiquen", enfatizó Weeden.