Corrupción. La Contraloría General de la República ha hecho público este fin de semana un documento en el que denuncia otra irregularidad del gobierno pasado. Esta vez se trata de la friolera de B/.4.4 millones, "perdidos" entre el Despacho de la Primera Dama y el museo que primero se llamó de la Niñez y ahora del Tucán.
Sanción. Debemos admitir que confianza es lo que menos le sobra al pueblo panameño. La credibilidad en la clase política, incluidos los jueces, no alcanza para creer que la corrupción de altos funcionarios reciba el castigo que se merece. Este desprestigio convierte la noticia de marras en un cacareo más.
Política. Lo que preocupa es que tampoco sea la sanción el objetivo de hacer pública la información. No es absurdo pensar que lo único que se busca es ganar puntos electorales y nada más. Si esta fuera la agenda, que penoso para el gobierno. Ojalá esta vez si logremos poner en la cárcel a algún culpable.