Representan el segmento social más abandonado por la sociedad panameña. Los adultos hemos creado un ambiente hostil y cargado de antivalores en el que están a su suerte. Luego los culpamos por estar “descarriados”.
Scouts.
El movimiento sigue representando una tabla de salvación para muchos chicos y chicas que encuentran en él opciones de vida y una manera de desarrollar sus potencialidades. Es la antítesis de las pandillas.
Apoyo.
Los scouts han sido ignorados por gobiernos y por la sociedad toda. En lugar de tenderle la mano, los hemos dejado languidecer. Es hora de voltear la mirada y usar ese recurso para ayudar a crecer a nuestros muchachos.