Buses. Una vez más le toca a los panameños desembolsar millones de dólares al sector transporte. Los antecedentes son desesperanzadores. Ojalá, esta vez no sea en vano la “inversión”. Gobiernos. Han sido más que irresponsables en el manejo de este tema. El temor, si no una alianza vituperable, caracterizó la inacción de los gobernantes en los últimos veinte años.
Paciencia. La transformación no se verá de la noche a la mañana. Hace falta mucha reeducación y tiempo para curar el cáncer que ha hecho sufrir a la sociedad por tantos años. Corresponde a todos hacer el camino.