Voceros del Ministerio de Educación anunciaron el viernes que encontraron puntos de concordancia con dirigentes docentes en torno al cambio del calendario escolar. Una noticia que llenó de entusiasmo al país.
Disonancia.
No habían pasado 24 horas, cuando otros grupos magisteriales anunciaron que adversarían cualquier cambio con todos los recursos que tengan a mano. Vuelve el mismo discurso egoísta y desfasado de siempre.
Seriedad.
Los grupos que se oponen al cambio parecen no entender que el resto del país, sí lo desean. Sus mezquinos intereses no pueden seguir primando sobre la suerte de los demás.