Que el cálculo publicitario sea lo que defina cada acción de gobierno resulta infantil, cuando no una necedad, entendiendo la palabra "necio" en el mejor sentido bíblico.
Agenda.
Las buenas intenciones de los funcionarios en muchas ocasiones caen por la borda porque son frenadas o condicionadas por esa prerrogativa de quienes manejan la imagen del gobierno. ¡No se dejen manipular!
Acción.
Parecerá ingenuo esperarlo, pero no nos queda como sociedad nada más que eso, esperanza de que los funcionarios realicen su gestión teniendo como fin el bien común, y no una buena foto ni mejorar sus puntos en la encuesta.