A pesar de los programas y las promesas, no todos los proyectos tienen fondos asignados en el Presupuesto General 2011. El hecho, aunque común, no es aconsejable.
Alerta.
Lo que preocupa es que tanto el diseño del Presupuesto, como su ejecución y modificación a lo largo del año, sea más consecuencia del capricho que de un plan estructurado.
Control.
Si al análisis se suma el hecho de la eliminación del control previo en algunas instituciones, al ciudadano atento no le queda más que la suspicacia y el nerviosismo. Esperamos seriedad de quienes gobiernan.