CON MENOS de un año de estar viviendo en la calle Toledo del residencial Altos de La Castellana, Yaribeth Ortega se enteró que todo su esfuerzo por tener su casa propia se derrumbaría.
Sucede que Ortega, junto con otros 30 moradores de la barriada Bosques de La Castilla tienen que mudarse del lugar, porque uno de los ramales del Corredor Norte pasará por donde hoy están construidas sus residencias.
Ortega, quien tiene únicamente nueve meses de vivir en el lugar, explicó que compró su casa buscando paz y tranquilidad, y lo que ha conseguido para ella y su familia es un dolor de cabeza que no le ha permitido disfrutar a plenitud de su nueva casa.
Ortega recuerda que al mes de estar viviendo en el residencial algunos ingenieros de la empresa PYCSA, la encargada de hacer el ramal del Corredo Norte, esaban haciendo las mediciones en los patios de las casas, mientras ella y sus vecinos ignoraban de lo que en realidad se trataba.
Hace un mes los residentes protestaron, pues no sabrían cuál sería su destino.
En la actualidad, los 30 moradores afectados fueron notificados por PYCSA van a ser indemnizados.
Se conoció que este sábado y domingo, la empresa encargada de la construcción del corredor Norte estará pasando por cada una de las casas de los afectados para recoger una carta en la que se especifique cuál es el monto que está pidiendo cada uno de los propietarios de las residencias para hacer las evaluaciones pertinentes.
José María Moreno, vocero de SUCASA, alegó a este diario que mantienen todos los permisos de construcción y planos aprobados desde el 2005 por la Ingeniería Municipal del distrito de San Miguelito, en donde en ningún momento se estipuló el Corredor Norte.
PYCSA intenta llegar a un acuerdo
Al enterarse del problema, los moradores se sintieron estafados por la promotora del proyecto.