Eric Olmos. Sobre las fiestas en los apartamentos compartidos pienso que la juventud tiene derecho al libre esparcimiento, siempre y cuando no sobrepase los límites. Estas zonas están creciendo a nivel estudiantil, por lo que no se puede poner restricciones. El ruido debe llegar hasta cierto límite, sin interferir con la vida de los demás.
Miguel Ángel Morán. He vivido ocho años en apartamentos compartidos y lo positivo de esto es que tienes las oportunidad de interactuar con otras personas y hacer amistades. Actualmente vivo con cinco personas y la paso muy bien.
Rubiela Galindo. Estas fiestas perjudican la salud mental de los vecinos y demás estudiantes. Al lado de mi apartamento hay un grupo de jóvenes que no me dejan dormir, es una vida insoportable, el escándalo en ese apartamento se mantiene las 24 horas del día. Considero que si estos jónenes interrumpen la tranquilidad de los residentes del edificio, deben ser sancionados.
Marlina Rodríguez. Las fiestas en los apartamentos resultan buenísimas. El único problema son los vecinos que siempre molestan, pero quedan excelentes entre amistades que vas cultivando y que son importantes cuando eres del interior y no tienes a nadie cerca.
Según un informe de la Dirección General de Planificación y Evaluación de la Universidad de Panamá, que de los 54,736 alumnos matriculados en 1997 en diferentes licenciaturas, en el 2003 sólo se habían graduado 8,985.
Los estudiantes acostumbran alquilar apartamentos ubicados estratégicamente cerca de las universidades donde estudian.
La mayoría se hospeda en apartamentos compartidos ubicados en Vía Argentina o El Cangrejo.
Se calcula que en esta zona hay más de 45 edificios, de 10 plantas cada uno que alquilan apartamentos. Dentro de cada uno pueden vivir hasta 8 personas.