Entre tiras de mimbre y ratán, los artesanos de Calidonia luchan por ganar el sustento diario. Ellos son los antiguos inquilinos de la Casa del Mimbre, comerciantes que en la actualidad se sienten expuestos al peligro de ser arrollados por un auto.
Panamá América encontró a tres de ellos en plena faena.
El intenso sol o las constantes lluvias no son impedimento para Antonio Silverio, José Ruiz y Marino Moreno, quienes por más de 17 años se han dedicado a la restauración y fabricación de piezas de mimbre .
La antigua Casa del Mimbre que fue demolida, una de las estructuras más representativas del área de Calidonia, fue el lugar que vio nacer a quienes hoy en día se dedican a la reparación de muebles, tal como asegura Antonio Silvero.
Indicó a Panamá América que son casi dos décadas de constante dedicación a este negocio, pero desde hace dos años, cuando se demolió el inmueble, todo ha cambiado.
Ahora les falta espacio y vigilancia y eso, ha perjudicado sus ingresos.
Para los artesanos, la situación no ha sido fácil. Aseguran que al ser desalojados les tocó empezar de nuevo y fueron varios los clientes que perdieron.
A lo anterior se suma la falta de empleo y de movimiento en el área, lo que ha traído como consecuencia que "todo se haya paralizado desde hace dos años", señalaron.
Silverio, Ruiz y Moreno aprovecharon para hacer pública su disconformidad.
"Aquí estamos incómodos, no es como antes cuando estábamos en la calle del mimbre y la caseta era grande", explicó.
También están descontentos porque aseguran que ahora los carros les "pasan muy cerca".
Lo que le piden al Gobierno es que los ayuden para que puedan tener una actividad económica como antes. Algunos quieren ser reubicados frente al lugar donde están ahora.
En el caso particular de Ruiz, la única queja que tiene es la falta de aceras que garanticen su seguridad, "trabajamos casi en la calle y esto es un peligro".
La Casa del Mimbre incluía dos inmuebles identificados como la 711 y la 747, construidos a principios del siglo pasado para albergar a trabajadores caribeños que participaron en la construcción del Canal de Panamá.
Fue demolida días después de que sus estructuras cedieron ante los años y se derrumbaron.
Allí operaban varios trabajadores artesanales del mimbre y residían alrededor de 70 familias que fueron reubicadas.
El mimbre es una planta perteneciente al género del sauce. Procede de las regiones frías de Europa y Asia, tiene unos 2 mil años de antigüedad.
Se caracteriza por producir varas de gran flexibilidad y resistencia a la torsión, lo que lo hace ideal para la confección de diversos artículos, desde canastos cosecheros, hasta muebles y artículos para el hogar.
¿Es posible la reubicación? En el Ministerio de Vivienda no dejaron espacio a dudas.
El objetivo de esta institución, como aclaró la ingeniera Anabela Huertas, de Coordinación de Proyectos del MIVI, es buscar soluciones a aquellas familias que viven en extrema pobreza.
Sin embargo, nada pueden hacer para resolver las incomodidades de los negociantes o comerciantes.
Dijo que "no es potestad del MIVI reubicar o trasladar a lugares privados a los artesanos".
Estas declaraciones surgen luego de que algunos de ellos alegaran que esta entidad es la propietaria de los terrenos donde se encontraba el antiguo inmueble.
Al respecto, Gilberto Córdoba, director de Arrendamiento del MIVI, corroboró que esas tierras son privadas.
Mostró incluso, la documentación que certifica que la antigua Casa del Mimbre pertenece a la Sociedad Bangoe y no del Gobierno, como alegan los artesanos.
Se intentó conocer la versión de los representantes de la sociedad, sin embargo, no fue posible.
Al desplomarse el inmueble en el 2004, el MIVI, por protección y para dar asistencia social, se encargó del asunto.
Fue entonces que se trasladó a quienes allí residían y de inmediato, se ordenó la demolición.
Les fueron habilitados unos cubículos en la calle, que es precisamente donde están actualmente.