Al inicio de la presente década un infante fue secuestrado a manos de un transformista que se hacía pasar por una doméstica contratada a través de una agencia.
El caso citado, pese a ser verídico, es un extremo pero podría repetirse, pues las trabajadoras del hogar siguen siendo un elemento importante en la cantidad de hurtos domiciliarios ocurridos en Panamá.
Sea como cómplices o responsables, el detective Pablo Icaza de la División e Delitos contra la Propiedad de la Policía Técnica Judicial (PTJ) considera que una gran cantidad de domésticas están involucradas en hurtos domiciliarios.
Lo difícil es establecer los antecedentes de quien se contrata para asistir en las tareas del hogar. Y es que en un esfuerzo por dar una "segunda oportunidad" a quienes han infringido la ley, se suprimió el requisito de pedir el récord policivo, a finales del 2001.
"Tenemos que convertirnos en detectives" sugiere Icaza, quien afirma que los propios patrones pueden tomar medidas para conocer más sobre la persona que se pretende contratar.
Más que un lujo, el asistente en el hogar se ha vuelto una necesidad, advierte Icaza, quien recomienda en primera instancia, hacer una entrevista a la solicitante.
Sin formalidad alguna, se busca que la persona pueda aportar antecedentes sobre su vida y experiencia en trabajos similares. Un currículum también puede ayudar.
Solicitar una identificación debe ser prioritario, aunque no siempre se pone en práctica.
Una vez hecho el contrato, el insistir en llevarla en algún momento a su residencia, puede dar la primera pista a los investigadores en caso de existir un robo.
El exceso de confianza de los empleadores los hace vulnerables, por lo que Icaza recomienda asegurar bajo llave los objetos de valor.
Alcibiades Méndez, inspector de Delitos contra la Propiedad dijo que éstas personas tienen acceso a lo más valioso en un hogar: la familia y las consecuencias a su integridad podrían ser más lamentables.
El inspector Méndez recomienda hacer un inventario de los bienes, fotografiarlos y obtener testimonios de testigos de que existió el bien sustraído. Esto apoyará la investigación.
No confíe ciegamente en las agencias de contratación, dado que en la mayoría de los casos, a quien solicita un empleo, sólo se le pide llenar un formulario.
No siempre estas compañías investigan los antecedentes de quien solicita el empleo y en el peor de los casos, ni siquiera se les solicita identificación.
De legalizarse, necesitarían también servicios de aseo pues quienes habitan en las improvisadas viviendas arrojan gran cantidad de desperdicios a la autopista.
Así como aparentemente emergen de la nada, apresuradamente otro hombre lo hizo pero esta vez con una botella de un material inflamable.
Desapareció rápidamente luego de iniciar tres hogueras a orillas de carretera. En un lapso de dos horas vimos cómo comenzaban cinco de estas "quemas" que el calor del mediodía convierte en espeso humo que dificulta la visibilidad de los conductores.
Antes de que esta realidad fuese el pan nuestro de cada día, varias alternativas han estado rondando.
En el 2001 se habló de eliminar el cobro del peaje y hace dos años se planteó reducirlo dadas las condiciones de la vía.
Se calcula que unos 40,000 vehículos circulan a diario por la vía lo que arrojaría ganancias mensuales de B/.600,000 y anuales de B/. 7.2 millones.
Es cerca de B/.20,000 lo que se genera en días como Carnaval y Semana Santa.
Los números también revelan que su mantenimiento podría ser más barato de lo que parece. La inversión más importante al respecto se hizo hace cinco años en lo relativo al hundimiento de la vía cercana al sector de Vacamonte.
Las reparaciones en este último tramo significaron un desembolso por el orden de los B/.596,788.
Lo cierto es que la condición actual de la autopista deja mucho que decir. La inversión hecha 25 años atrás sigue generando ganancias que no quedan en evidencia cuando se transita la vía.
Hoy se podría afirmar que en los años de funcionamiento esta vía ha generado más de B/. 40 millones, lo que serviría para cubrir ampliamente sus costos iniciales de B/. 28 millones.
La Ley 40 de 24 de octubre de 1980 y el Decreto 4 de abril de 1981 establecen que los peajes pagados por uso de la autopista deben de ser destinados para mantenimiento de la vía.
No sólo la carretera, la propia garita de peaje también evidencia el deterioro de su estructura.
Anualmente se expiden unos 4.5 millones de boletas de peaje para la autopista Arraiján-La Chorrera por un valor de B/. 3 millones.
Hace falta señalización y en algunos casos los anuncios existentes reposan bajo la maleza.
Durante el recorrido pudimos percatarnos de que en algunas comunidades al borde de la autopista no han demolido la cerca porque les sirve a los propios moradores como límite para sus casas.
Y eso no es todo. En el patio trasero cuidan animales y mantienen jardines, valiéndose del alambre de ciclón que deber ser usado para impedir el paso a la vía.
La "Curva del Sueño" es el tramo más peligroso de la autopista, así lo demuestran las estadísticas.
En el 2003 y el 2004 unas 24 personas perdieron la vida en accidente de tránsito en este sector.