Nación

Quiere un trabajo honesto para no morir de hambre

Vive preocupado por el futuro porque no tiene recursos para subsistir y los "camarones" no son frecuentes.


AGUSTÍN Medina tiene 62 años y lo único que quiere es un empleo fijo para subsistir. El tiempo ha pasado y parece haberlo dejado en el olvido, limitado a las rústicas paredes de su casa.
Panamá América visitó su humilde hogar ubicado en El Chumical de Arraiján, donde no había que pasar la puerta para darse cuenta que la pobreza es la dueña del lugar.
Agustín nació un 16 de diciembre de 1943 y vive allí desde hace 16 años. Su compañía es su mascota, un perro.
Casi no podía contener las lágrimas al relatar que su esposa murió el pasado mes de mayo.
La cuidaba porque ella era invidente y tenía complicaciones de salud. Murió de un derrame, tras una larga agonía.
Hoy la soledad es testigo de su sufrimiento y los recuerdos de la que fue su compañera todavía están en la casa.
Florencia fue su amiga y le daba alegría a su existencia, a tal punto que abandonó su trabajo de guardia de seguridad para dedicarse a un oficio que le diera tiempo para cuidarla.
Tiene un hijo que vive en el corregimiento de Las Mañanitas, pero pasa hasta tres meses sin verlo.
Ahora se siente solo y abandonado. Se ha dedicado últimamente a trabajos casuales como carpintería y ebanistería, así como labores de plomería.
Unos B/. 14 recibe como pago en un "día bueno" y eso apenas le alcanza para comer tres días, el resto de la semana se las ingenia.
También en el Residencial Altamira se encarga de la construcción de resaltos o policías muertos, que le pueden representar hasta B/.20 cada uno.
Dentro de las limitaciones económicas, dice que debe pagar los servicios públicos y lograr para conseguir la comida.
"Nunca me he acostado sin comer, gracias a Dios, pero las cosas se me están poniendo difíciles", expresó mientras desviaba su mirada hacia el horizonte.
Las limitaciones lo agobian. Las paredes de la casa aún sin repellar, son un sólo un botón en la lista de calamidades que enfrenta.
Cada vez que llueve las aguas quieren llevarse la casa. Con un aguacero, todo se inunda y los mosquitos buscan refugio.
"Quisiera un trabajo en cualquier horario para poder subsistir", pidió, haciendo énfasis en que por la edad lo rechazan.
Agustín quiere ganarse la vida honradamente para no morir de hambre.

Agustín Medina cree que los trabajos de una cantera cercana también han incidido en las condiciones precarias de su casa, ya que con las explosiones, las paredes tienden a rajarse.
A su lamentable condición económica se suma: la inseguridad del distrito, el pésimo estado de las calles y la falta de vigilancia en el sector que lo lleva a sentirse inseguro.
En los últimos días, no le ha ido bien y su preocupación ha aumentado. Dice que a lo que más le teme es a morir de hambre.


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240271
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América