El jefe de la Iglesia Católica en Panamá, arzobispo José Dimas Cedeño señaló que no cree en el arrepentimiento de Marcos Manjarrez, asesino confeso de monseñor Jorge Altafulla, y agregó que en este caso se quiere enlodar a la Iglesia panameña.
Agregó que la actitud del agresor ha sido distinta a la de la Iglesia, que ha ofrecido su perdón al asesino. "Jamás hemos pretendido dañar la vida anterior" del responsable de este hecho de sangre, dijo monseñor en la homilía, "y como el agresor no está arrepentido trata de justificar su crimen echando lodo a la persona que asesinó y a toda la Iglesia".
¿Quién puede creer a un individuo que después que asesina, se cambia de ropa y regresa a la escena del crimen como si nada hubiese pasado?, preguntó Dimas Cedeño. Agregó que "yo no le puedo creer a lo que diga alguien, que así ha actuado".
No obstante, aseguró que la actitud de la Iglesia es de perdón y de oración para que el asesino se convierta, se arrepienta de lo que hizo y "admita que actuó mal". Finalizó su mensaje invitando a los presentes a orar no solamente por monseñor Altafulla, sino también por su victimario.
El féretro de Altafulla fue subido a un carro bomba del Cuerpo de Bomberos de Panamá y en horas de la tarde, en una ceremonia estrictamente familiar, sus cenizas fueron colocadas en una cripta en la Iglesia de Guadalupe, en donde sirvió como pastor.
Por otra parte, el abogado Rafael Rodríguez, representante legal de Manjarrez Davis, aseguró ayer que su cliente denunció ante el monseñor Altafulla la existencia de homosexualismo, consumo de bebidas alcohólicas y otras graves faltas a lo interno del Seminario Mayor San José.
Rodríguez explicó que en su indagatoria, Manjarrez Davis informó sobre actos de preferencias y discriminaciones hirientes hacia su persona dentro del seminario, lo cual denunció ante las autoridades eclesiásticas y que provocó su expulsión.
Estimó que la expulsión causó desavenencias y reclamos de su cliente hacia monseñor Altafulla y que ello influyó extremadamente en la conducta asumida por su cliente la noche del domingo pasado en la Iglesia de Guadalupe.
Planteó que la Iglesia Católica panameña debe hacer un acto de humildad y revelar las cosas que sucedían en el Seminario Mayor San José, ya que esto no resta méritos a esta institución, si se tomaron los correctivos.
Por otra parte, un seminarista que compartió el claustro con Manjarrez Davis reveló que una vez se le comunicó su expulsión éste intentó incendiar en dos ocasiones el Seminario Mayor San José.
El seminarista, quien habló bajo reserva de su identidad, explicó que Manjarrez Davis prendió fuego a su cuarto y también intentó incendiar la dirección del seminario. Además mantuvo una conducta agresiva contra el resto de los seminaristas.
En tanto, un feligrés de la iglesia de Guadalupe expresó haber encontrado la noche del asesinato un cuchillo ensangrentado sobre el lavamanos del baño y que luego la Policía lo obligó a salir del lugar y desconoce lo sucedido con el arma.
Quieren enlodar a la Iglesia, arzobispo
Mientras que el abogado del asesino denuncia anomalías en el Seminario Mayor San José.