“Nunca hubo una crisis en el Oncológico, siempre se le dieron medicamentos a los pacientes, porque un paciente de cáncer no puede quedarse sin morfina”, explica Luisa Luaces, sobreviviente de esta enfermedad.
Lo que quiere el paciente es que le quiten el dolor, eso es lo que piden: "Por favor, doctor, ¡quíteme el dolor!".
Luaces advierte que no todos los cánceres son dolorosos porque hay unos como su caso, el de mamas, en que le extirparon una de ellas, y por tratarse de un apéndice y no de un órgano vital no es doloroso; es allí donde radica la diferencia.
Puso como ejemplo a una de sus hermanas que murió de cáncer en el hígado; ella, dijo, tenía una bombita para inyectarse morfina cada vez que lo necesitara.