El príncipe Rainiero de Mónaco se debate entre la vida y la muerte, y su pronóstico vital es "sumamente reservado" por los médicos que indican "degradación progresiva" de sus funciones vitales.
"El estado de salud del príncipe Rainiero III, sigue agravándose. Pese a las atenciones más apropiadas y al control de la infección bronco-pulmonar, las funciones cardiaca, pulmonar y renal se degradan de manera progresiva", indica el comunicado, que sostiene un pronóstico en extremo reservado.
Poco antes de este nuevo informe médico, el más alarmante desde el ingreso del soberano en cuidados intensivos el martes, el Papa Juan Pablo II dirigió una "bendición particular" al príncipe Rainiero y a sus allegados.
"Informado del estado de salud que afecta a vuestra alteza serenísima, el Santo Padre se une a ella por el pensamiento y por la oración, expresando deseos dirigidos hacia su persona", dice el mensaje firmado por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Papa.
Rainiero está entre la vida y la muerte
En el principado, tradicionalmente repleto de turistas, el deterioro súbito de la salud de Rainiero es muy comentado.