EL INSPECTOR Luis Ramírez de la PTJ, no esperaba que después de la auditoría realizada el 10 de enero, por órdenes del director Gustavo Barragán se volviera repetir la diligencia.
Luego de detectar un arma de fuego en manos de dos menores pandilleros de El Chorrillo, la cual había sido sustraída de la PTJ, Ramírez quien era el encargado administrativo de Balística se convirtió en el principal sospechoso de sustraer armamento de la entidad.
Al llevarse a cabo la primera auditoría no se halló ninguna irregularidad. Y no fue hasta que la Policía descubrió el arma Taurus en poder de los menores que el Ministerio Público decidió realizar una segunda diligencia.
Fue en esta auditoría que se detectó el faltante de 32 armas de fuego. Entre estas se encontraban fusiles AK-47, pistolas, escopetas y revólveres, cuyos usos eran investigados por la PTJ.
Un inspector de la entidad reveló a Panamá América que las anomalías en los registros de entrada y salida de armas bajo custodia de la PTJ iniciaron en el 2000.
Sin embargo, para este año no solo se han realizado auditorías en el Departamento de Criminalística de la sede, en la ciudad capital, sino también a nivel nacional.
Uno de estos puntos es el depósito de bienes en la Academia de Gamboa, donde no existía un control de los autos asignados a la entidad.
Al mismo, tiempo se han realizado auditorías en la sección de Hurto y Robo de Autos y accesorios.
Ramírez fue atrapado tras segunda auditoría
Las armas halladas en la casa de Ramírez tenían registros del 2000 al presente año, dijeron investigadores de la entidad policial.