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Raúl Pinzón. Un talento de la fotografía


En el mundo de la comunicación social, específicamente en el campo de la publicidad y el periodismo, el nombre del fotógrafo Raúl Pinzón se ha hecho sentir en múltiples ocasiones.
Su sagacidad, destreza, creatividad, imaginación, tenacidad, talento ... su amor por la fotografía, le han permitido darse a conocer ampliamente en el círculo profesional visual.
La constancia y el deseo de superarse, es lo que le valió a Raúl Olmedo Pinzón Williams obtener un prestigioso galardón internacional en la competencia que anualmente celebra la compañía japonesa Nikon.
Pinzón fue merecedor de un tercer lugar en la categoría de Derechos Humanos en el Nikon 96 Internacional. Este triunfo lo logró a través de una fotografía que captó en la antigua Cárcel Modelo, ubicada en El Chorrillo, donde se observan varios reclusos tras las rejas. Unos encima de otros, describiendo el grado de hacinamiento que se vivía en este penal, el cual fue derrumbado el 10 de diciembre de 1997.
La conmovedora imagen de Raúl Pinzón, titulada "Araña", fue tomada a principios de 1996 y fue seleccionada en el referido concurso entre un millón y medio de fotos de representantes de países del continente europeo, asiático y americano.
Alrededor de 25 panameños participaron de esta competencia internacional de Nikon 96, pero Pinzón con cinco fotos que envió, salió premiado ante una multiplicidad de trabajos que podríamos especular serían de muy buena calidad.
Este hecho demuestra un logro más alcanzado por un panameño a nivel internacional. Cabe destacar, que Raúl Pinzón también se ha hecho merecedor de otros premios en concursos fotográficos como lo fue un primer lugar en el Concurso Pro-Eco y terceros puestos con la Fundación San Felipe y en el Kodak Select, realizados en nuestro país.
Estudios, experiencias y sentimientos
Este chiricano -de raíces italiana, inglesa y un tanto hondureña- realizó estudios primarios y secundarios en el Instituto Pedagógico y parte en el exterior. Pero fue en el Instituto Tecnológico de Computación, donde obtuvo un Bachiller en Comercio con especialización en Contabilidad y Computación.
Ingresó posteriormente en la Universidad Santa María La Antigua, donde por breve tiempo estuvo involucrado en la carrera de Comunicación Social.
Al darse cuenta que lo suyo era la fotografía se traslada a Medellín-Colombia; adquiriendo conocimientos en las academias ASFO, Vista Fjord y Yurupani; logrando el título de Dirección de Fotografía en diferentes especialidades.
Además, durante cinco meses estuvo capacitándose como laboratorista especializado en revelado de blanco/negro y color.
A este pensum académico podemos agregar sus experiencias en el campo profesional en los diarios La Prensa, El Universal de Panamá, en la revista Vistazo Internacional; además, dictó seminarios en Medellín.
Como agente libre ha trabajado para diversas compañías locales como Alcap, Levapan, Niels Pedersen, Caesar Park, Colgate Palmolive, Cervecería Nacional, Gurmar ... por mencionar algunas; en las cuales ha dejado constancia de su excelente y pulcro trabajo.
Raúl Pinzón -un joven regordete, muy locuaz y que no se deja amilanar por nadie ni nada- confesó que su pasión por la fotografía comenzó a los diez años de edad. Tal vez algo que heredó de su abuelo, contando además con el apoyo de su padre.
Este extrovertido profesional del lente también reconoce que su entrañable amigo Alcides Rodríguez (Editor Jefe de Fotografía de EPASA) y el maestro Carlos Montúfar (o de Panamá como se le conoce) influyeron mucho en su carrera profesional. Ambos le sirvieron de guía y de inspiración.
Con Alcides -afirma categóricamente- aprendió especialmente cuán importante es la pulcritud y el aseo en el laboratorio, pero sobre todo encontró en este colega a un hermano, quien lo impulsaría a luchar por el éxito.
Ese hermano mayor -como Pinzón califica a Alcides Rodríguez- le infundió ser más responsable, menos arrogante y a trabajar con orden; insistiéndole siempre en que se fuera a estudiar al extranjero.
Y refiriéndose a verdaderos amigos, Pinzón -en una conversación amena que sostuviéramos meses atrás- también mencionó a la diseñadora Mariví González y su esposo Alfredo Motta, quienes fueron las primeras personas que descubrieron su talento y lo recomendaron, para que otras puertas se abrieran.
Pinzón recuerda que cuando se inició su faena profesional le fue difícil ingresar al mercado y enfrentarse con fuertes competidores. Pero su visión renovadora, le ayudó enormemente.
Lo cierto es que este joven emprendedor, se decidió a subsistir en un medio tan competitivo y donde la rivalidad entre colegas es cada vez más evidente.
Sus imágenes no sólo se han desplegado en periódicos y revistas; sino también han alcanzado la industria de la publicidad; dedicándose hoy en día a la fotografía industrial, poniendo en múltiples ocasiones su lado artístico, como producto de años de estudios.
Al respecto podemos señalar que Raúl Pinzón se ha especializado en elaborar fotografías en blanco y negro, en papeles especiales, las cuales son pintadas a mano, dando un toque muy original, pues es una técnica poco común.
A este ingenio, no podemos dejar de lado las comunes gráficas, que igualmente explotan la vistosidad, el dramatismo o belleza de un objeto-ser, un hecho o tal vez una escena muy especial.
Pero para no decaer en su labor, este profesional admite que constantemente se está actualizando e informándose en lo novedoso que surja en el ámbito fotográfico, ya que con los grandes avances tecnológicos, se hace imprescindible renovarse y entrenarse sobre los nuevos caminos del desarrollo social.
En otro aspecto, el sentimental, también encontramos a un hombre felizmente enamorado de su esposa; a un ser que defiende fervientemente a los animales; y a un humano que a pesar de todos los infortunios que haya podido afrontar en la vida, le da gracias a Dios por lo que tiene.
Para Raúl Pinzón su compañera sentimental Gloria Jaramillo Botero ha sido su sostén, consejera y amiga que lo ha apoyado en todo momento en los cinco años que tienen de conocerse.
En ese lado humano, nos soprendió por su especial interés por los animales, al expresarnos su pesar cuando muchos de estos seres son víctimas de maltrato y abandono. Y nos enterneció al momento de hablar de seis gatos callejeros que recogió (Figaro, Minino, Costello, Darwin, Garfio, Nermal y antes Crazy que falleció). Ellos y su esposa constituyen toda su vida, según nos manifestó.
Es decir, que aquel chico loco, que fue Raúl Pinzón, se manifiesta hoy en día con mucha mayor madurez, cordura y con ansias de seguir adelante en su envolvente y fascinante mundo de la fotografía. Todos aquellos que lo conocen sabrán que Raúl Pinzón seguirá allí con su cámara al cuello o en las manos, y en su hombros con un maletín cargado de equipo para atrapar las imágenes que se le presenten a la vista.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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