Su invaluable, y al parecer, desconocida utilidad ante las marejadas, tormentas y huracanes, le dan una importancia singular.
Por ejemplo, el pasado tsunami registrado en Asia en diciembre de 2004 tiene relación con lo anterior.
Tiempo después de ocurrida esta tragedia los científicos detectaron que el impacto fue menor en las áreas con manglares que en aquellas zonas donde fueron eliminados para edificar majestuosos complejos turísticos.
Y es que muchos desconocen que la cobertura de los manglares es la vegetación que hay entre el mar y la tierra firme y que cada vez que se registran fuertes vientos provenientes del mar hacia la tierra, esos bosques detienen o disminuyen la presión de los vientos.
La acción de las lluvias y las marejadas también queda disminuida ante esta especie de barrera vegetal, adaptada para soportar muchísima fuerza.
Así lo explicó José Berdiales, coordinador del "Proyecto de Conservación y Repoblación de las Áreas Amenazadas de Bosques de Manglar del Pacífico Panameño", financiado por la Organización Internacional de Maderas Tropicales (OIMT).
Se ha dispuesto que en su ejecución el proyecto dure dos años.
Por la parte nacional, corresponde a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) gestionarlo, mientras que es administrado por el Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (CATHALAC).
La protección contra la furia de la naturaleza no es la única función de los manglares, la reproducción de especies animales, es otra razón para preservar estas valiosas formaciones vegetales.
Según el coordinador del proyecto, son múltiples los beneficios que se pueden obtener de los manglares, entre ellos: la reproducción de especies como reptiles, aves, insectos, camarones, larvas de peces, cangrejos y conchas negras, así como varas para la retención de losas de construcción, leña y carbón, sin olvidar su utilidad en la prevención de la erosión.
Sin embargo, pese a sus bondades, los manglares son amenazados por la basura, al igual que por la ganadería, la producción de sal y las camaroneras, por lo que Berdiales aclaró que no están en contra de estas actividades y que lo que desean es que se ejecuten adecuadamente sin deforestar la gran cantidad de bosques, como se viene haciendo.
De acuerdo con Berdiales, la idea es conservar los bosques de manglar en las costas del Pacífico panameño, recuperar 400 hectáreas a través de la reforestación y establecer unas 300 hectáreas en sistemas agroforestales para conservar estos ecosistemas.
Se lleva a cabo en Chame, donde hay una gran extracción forestal en los bosques de manglar; al igual que en Azuero, región con mucha actividad camaronera y salinera.
Lo que se hace, explicó Berdiales, es establecer viveros con especies, reproducción de planctones y marcación de árboles semilleros, es decir, que tienen buena altura, son anchos, fornidos y fuertes.
Lo mejor de todo es que este proyecto se adelanta con la participación de los pobladores de esas comunidades, entre ellos, los ganaderos, salineros y camaroneros.
"Lo que no se quiere es una reforestación obligada, sino que la persona vea los beneficios que puede lograr de ello", resaltó Berdiales.
- Líbano, Espavé, Sajalices y Monte Oscuro, en Chame, son lugares en donde constantemente se intervienen los manglares. Lo mismo sucede en París de Parita, Puerto Limón y Santa Ana, en Azuero.Los viveros se suspenden a metro y medio del suelo para que el agua no llene los tanques. Estos se rellenan con fango del manglar y se les introducen semillas de árboles del área.Los árboles de manglar (mangles) respiran por las raíces. Es por ello que cuando se deforesta la zona a su alrededor, la tierra cae en esta parte de planta, propiciando la erosión.