Los familiares de los pacientes de salud mental se reunieron recientemente para intercambiar experiencias y escuchar consejos sobre el manejo y cuidado de estas personas en el Segundo Encuentro de Familiares y Amigos que impulsó el Hospital Psiquiátrico Nacional.
De acuerdo con Magaly Cegarra, trabajadora social del Hospital Psiquiátrico, con el encuentro se busca ayudar a la comunidad en todo lo relacionado con las enfermedades mentales, la recuperación y cómo los pacientes pueden incorporarse a su núcleo familiar y a su comunidad.
Lo difícil de este tipo de dolencias, como en toda enfermedad dentro de una familia, es que paulatinamente, de no mediar un tratamiento previo, puede afectarlos a todos.
Los estados de inconsciencia en muchos casos pueden provocar reacciones airadas de parte de los familiares y desencadenar en violencia, como explicó la especialista Laura de Olivella.
"A veces nos llegan los pacientes golpeados y arañados porque como ofrecieron resistencia, sus familiares los sacaron a la fuerza".
Una de las preocupaciones de los familiares de los pacientes mentales es cómo suministrarles medicamentos o trasladarlos al hospital cuando protestan y se niegan.
Para Olivella, cuando los pacientes se niegan, es preferible que sea abordado por un familiar o un amigo que tenga mayor facilidad para convencerlo, porque ello les da confianza.
Al respecto, Olivella indicó que "no hay que esperar el cuadro agudo de la enfermedad o que se torne agresivo para trasladarlo al hospital, porque en un forcejeo se puede lastimar el paciente o los propios familiares. Es preferible que los pacientes sean tratados dentro de sus comunidades y darles seguimiento".
Uno de los aspectos sobresalientes del encuentro y que muchos todavía ignoran es que los pacientes psiquiátricos tienen derechos que se deben respetar porque como explicó la especialista Hildaura Tejada, a pesar de que algunos no tengan clara consciencia de sus actos, son seres humanos.
En este sentido, los y las pacientes tienen derecho a ser tratados en todo momento con el respeto y dignidad de su condición, así como a no ser clasificados como enfermos mentales, ni ser objetos de diagnósticos o tratamientos en esa condición por razones políticas, sociales, raciales o religiosas.
Estos pacientes no pueden ser objeto de experimentos clínicos y tienen derecho a que sus antecedentes personales e historia clínica se mantengan en reserva.