Un partido espectacular donde Robinho mantuvo la firmeza del líder en el estadio Santiago Bernabéu, que acabó rendido a la calidad del brasileño, en un duelo que premia al fútbol ofensivo de Bernd Schuster y Gregorio Manzano, con un Real Mallorca digno a su papel de protagonista.
El partido inició con una ocasión de gol perdida de Pereyra y Van Nistelrooy, que no llegó por milímetros al pase de la muerte de Raúl. Y con penalti de Heinze por una mano dentro del área que se le escapó a Fernández Borbalán.
A los 12 minutos Robinho inventaba una conexión con sabor brasileño. Su pared con taconazo a Marcelo, acababa en pase picado del lateral y cabezazo a la red para abrir una tarde repleta de goles.
Sin embargo dos minutos después aparecia el tanto de Varela , para aprovechar un error de Marcelo en la salida de la defensa al fuera de juego, empantando el encuentro.
No obstante la fiesta de goles continuaba a los 17 minutos cuando Robinho, tras un rechace consigue el segundo tanto para el Madrid.
Los demás goles fueron cayendo mientras transcurría el reloj, a los 37 minutos con un derechazo de Verela desde 35 metros de distancia, se vuelve a empatar el encuentro, a los 59 minutos Guiza le da la ventaja al Mallorca.
Pero el Madrid no daba su brazo a torcer por lo que Raúl con un pase de Robinho consigue igualar el partido a 3 goles y su compañero Van Nistelrooy marca el cuarto tanto decisivo con un pase del capitan blanco, Raúl, a los 63 minutos.
El encuentro que corresponde a la décimo segunda jornada de Liga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu repleto, con 79.500 aficionados en las gradas, y deja la duda de acierto goleador o desacierto defensivo, pero lo que si es seguro fue el buen gusto que dejo en el paladar de los aficionados.