Diversas especialistas latinoamericanos en derechos humanos y el ejercicio de la libertad de prensa se reunirán a partir de hoy en la capital panameña para analizar la situación de Panamá y demás naciones de la región sobre esta materia.
La actividad convocada por la Defensoría del Pueblo de Panamá y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) se denomina Foro Regional Sobre la Libertad de Expresión.
Por medio de este foro, se pretende avanzar en la discusión del Proyecto de Promoción de Libertad de Expresión en Centroamérica que busca el ejercicio pleno de los derechos a la libertad de expresión y al libre acceso a la información de los ciudadanos.
En el marco de este Foro Regional, la Defensoría del Pueblo de Panamá y el Consejo Nacional de Periodismo realizarán el Panel "Visiones sobre la Libertad de Expresión y el Acceso a la Información".
Durante este encuentro se discutirán otros temas como "Los Retos de la Libertad de Expresión en América Latina", "Acceso a la Información Pública y Combate a la Corrupción", "Desarrollo de la Jurisprudencia Latinoamericana sobre Libertad de Expresión", "La Despenalización de los Delitos contra el Honor".
Al foro, entre otros expositores, asistirán el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Eduardo Bertoni; el director ejecutivo del IIDH, Roberto Cuéllar; el director de la Escuela Judicial de Costa Rica y Cconsultor del IIDH, Alfredo Chirino; el jefe de redacción del diario La Nación de Costa Rica, Armando González.
Entre otros participantes estarán el consultor del IIDH, Carlos Urquilla; y la directora ejecutiva de la Fundación "Violeta Barrios de Chamorro", Cristiana Chamorro.
Además de los aspectos culturales, también intervienen en esta desigualdad los niveles educativos y la religión, pues algunas religiones defienden la tesis de que cada persona debe tener los hijos que Dios le mande y por tanto, no debe utilizarse anticonceptivos ni nada que impida que un niño nazca, porque es una obra divina.
Esto ocurre, sobre todo, en las culturas indígenas donde existe una fuerte convicción de que eso debe ser así, acotó. A su juicio, el problema de gran cantidad de nacimientos en familias pobres es que se afecta el desarrollo de esos niños, ante la imposibilidad de mantenerlos y educarlos a todos, convirtiéndose esto en una cadena de expansión de la pobreza, pues "los hijos de pobres terminan siendo pobres".
Considerando que la educación es una buena técnica para dar respuesta a la realidad de estas familias que viven en extrema pobreza, que se agrava con la alta tasa de nacimiento que caracteriza a estos grupos, el Ministerio de Salud está desarrollando un programa dirigido a educar a la población en los métodos de planificación.
El proyecto, denominado Programa de Transformación Institucional del Sector Salud (PAISS), incluye como uno de sus componentes principales la planificación familiar, a través del que están intentando llegar a lugares donde no hay acceso de salud, como son las distintas comarcas.
En estas áreas, los equipos de salud han encontrado barreras culturales muy difíciles de romper, por lo que ha requerido hacer una labor educativa mucho más ardua, pues el interés no es ir en contra de la "cultura o la religión".
Por ejemplo, es difícil que las indígenas acepten un método de anticoncepción, pues dentro de su patrón cultural, está el tener sus hijos, y para ellas esto no es algo que deben evitar. "Es por ello que al final muchas tienen hasta 12 hijos", consideró.
El informe sobre "Estadísticas Vitales, Año 2001", que edita la Dirección de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República, establece que el descenso en la tasa de fecundidad en Panamá se inició desde mediados de la década del 60.
Según este informe, en el 2001 las mujeres en Panamá tenían un promedio de entre 2 y 3 hijos. Agrega que en los últimos 40 años la fecundidad en la República se ha reducido a más de la mitad, pues en la década del 60, el promedio de hijos era de 6 por mujer.
Las cifras analizadas por la Contraloría revelan que el nivel más alto de la fecundidad está en el grupo de 20 a 24, seguido por el de 25 a 29 años. Lo que indica que las mujeres de 20 a 29 años contribuyeron con un poco más de la mitad de los nacimientos anuales del país.
Aunque las tasas de fecundidad en todas las edades, muestran una tendencia al descenso; la distribución porcentual de las mismas señala que las tasas de las edades de 15 a 19 y 30 y 34 años están adquiriendo una mayor importancia, lo que podría tener relación con la creciente participación de la mujer en la fuerza laboral. También se establece que la tasa de fecundidad relativa a los primeros nacimientos sugiere que en el ámbito nacional, 90% de las mujeres en Panamá llegan a ser madres.
Aspectos como el estado civil y los niveles de escolaridad de las mujeres establecen algunas diferencias en la fecundidad. Se observa que las mujeres "unidas" llegan a tener un mayor número de hijos (3), seguidas muy de cerca por las casadas (entre 2 y 3); mientras que el promedio de hijos en las mujeres "solteras" es de 2.
El análisis de la misma información, de acuerdo con el nivel de instrucción de la madre, permite establecer la importancia que tiene la educación en el comportamiento de la fecundidad. A medida que la instrucción aumenta, disminuye el nivel de la fecundidad y viceversa.
En Panamá, se da una diferencia de más de 2 hijos, entre las mujeres sin ninguna educación (4 hijos) y las que alcanza algún año universitario (dos hijos); lo cual se repite en la Ciudad de Panamá, a menores niveles. Sin embargo, a partir del segundo ciclo de secundaria, el nivel de fecundidad presenta un comportamiento similar, sin importar el lugar donde reside la madre.