Componentes de la planta
- La línea de impulsión desde la colectora de Matías Hernández hasta la estación de bombeo de Chanis es de 720 metros. La planta de tratamiento tiene un avance del 95%, y el sistema de túnel interceptor es de 98%.
- El proyecto incluye la instalación de una red de alcantarillado en toda la ciudad.
La esperanza de que los capitalinos cuenten con una bahía libre de contaminación pasó de ser una idea descabellada a una realidad que podría completarse en 2015, cuando se haya logrado el funcionamiento al 100% de la planta de tratamiento.
Los primeros pasos para convertir el proyecto en una realidad los dio ayer el presidente de la República, Ricardo Martinelli. A las 10:12 a.m., Martinelli activó la palanca que enciende el sistema de aireación en los estanques. Se trata de las últimas pruebas eléctricas de la planta de tratamiento de aguas residuales para dar paso en febrero al proceso de prueba.
“Ahora, con las primeras aguas residuales se calibra la potencia de las bombas de cómo se van creando las bacterias para su cultivo y crecimiento”, fue la explicación que ofreció Gerardo Díaz Zárate, ingeniero de la obra.
El proyecto, con un avance del 95%, tiene una programación de trabajo que concluye en su primera etapa de construcción, el próximo 6 de septiembre de 2013. “Para ese tiempo se debió completar el proceso de pruebas e iniciar de lleno con el tratamiento de aguas tratadas, procedente de las colectoras”, señaló.
La planta, ubicada en un terreno de 35 hectáreas en Chanis, funcionará en su primera fase para el 50% de la población residente en la capital, comprendida entre el río Matías Hernández y el río Matasnillo.
El cálculo de las autoridades es que al final del trabajo, sean 1.4 millones de personas las que se beneficien de la obra, valorada en 692 millones de dólares.
Con la puesta en marcha de la planta de tratamiento, queda pendiente la segunda fase para el área norte de la ciudad, que el mandatario anticipó serán incluidas a través de una adenda al proyecto original.
La planta tiene una capacidad de tratar dos mil 200 litros de agua por segundo, que actualmente son descargados en los ríos, quebradas y la bahía de Panamá.
El ministro de Salud, Javier Díaz, se refirió al tema como una deuda pendiente de hace 70 años.
“El primer componente es de 140 kilómetros de alcantarillado y 60 de colectores”, expresó.
Planteó que se trata de un proyecto de salud que mejorará la calidad de vida de los capitalinos, pero que debe ir de la mano de la responsabilidad social de no tirar basuras a los ríos para que el saneamiento sea completo. “De nada sirve que por un lado se extraigan las aguas servidas, si la comunidad no toma conciencia de que la mala disposición de la basura también contribuye en la contaminación”, afirmó.