Las bases indígenas que se mantienen en vigilia dieron un plazo hasta mañana para que se llegue a un acuerdo en el diálogo que mantiene su dirigencia con el Gobierno, mientras que la coordinadora acusó a grupos de izquierda de querer dividir a los ngäbes.
Desde tempranas horas de ayer la atención se centró en una aparente rebelión de las bases, que exigieron la ruptura inmediata de la mesa del diálogo y volver a las protestas como medida de presión para lograr su objetivo de que se cancele el proyecto hidroeléctrico de Barro Blanco.
Este movimiento es liderado por la cacica suplente Mijita Andrade y apoyado por dirigentes de 14 lugares donde los indígenas se mantienen en vigilia, como San Félix, Viguí, Changuinola, Volcán y Pacora.
Más adelante, los manifestantes decidieron darles un plazo a los participantes del diálogo para que a más tardar mañana lleguen a una solución, sino retomarán las protestas.
Ante esta situación, la cacica general, Silvia Carrera, negó que exista división entre ellos, sino que lo que muestran las bases es el descontento por unas declaraciones hechas la semana pasada por el ministro de Gobierno, Jorge Fábrega, en las que dijo que el proyecto de Barro Blanco iba a desarrollarse de todas maneras.
Carrera denunció que el ministro incumplió con lo pactado en el diálogo de no pronunciarse en forma unilateral sobre las conversaciones que se desarrollan con la facilitación de las Naciones Unidas (ONU).
Sin embargo, los que se lanzaron acusaciones por la rebelión de las bases fueron la coordinadora y el Congreso Tradicional ngäbe.
El líder de la coordinadora, Rogelio Montezuma, acusó al Suntracs y el Frenadeso de buscar confundir a los ngäbes en este momento que no es el más adecuado para que se dé esta situación.
“Nuestro mensaje para las bases es que se mantengan a la expectativa de los resultados que salgan de este diálogo y no se dejen confundir por aquellos grupos que quieren dividirnos”, enfatizó.
Por su parte, el presidente del Congreso Tradicional, } Guerra, acusó a “sectores politiqueros del PRD y el Partido Popular” de mantener secuestrada a la coordinadora para buscar protagonismo en el 2014, utilizando esta lucha para sus ambiciones personales.
Guerra exhortó al pueblo ngäbe a rechazar cualquiera ley que permita en el futuro el desarrollo de hidroeléctricas en la comarca.
Entre tanto, el comité campesino de las áreas afectadas por Barro Blanco pidió al Gobierno que por la paz y tranquilidad social cancele el proyecto.
El vocero del movimiento, Manolo Miranda, reiteró que las palabras de Fábrega evidencian las intenciones del Gobierno de permitir que el proyecto se construya, por lo que dejó claro que sectores campesinos de 12 comunidades del distrito de Tolé también se verán afectados por la hidroeléctrica.
Fábrega no quiso dar declaraciones sobre las acusaciones de la cacica y los dirigentes indígenas.
Poco avance.
La reanudación del diálogo se dio sin mayores percances, pero sin reflejar avances.
En un escueto comunicado se informó que se realizó una presentación preliminar del estudio de impacto ambiental de Barro Blanco y que el análisis solo fue discutido por ambas partes.
Una fuente reveló que los indígenas están tratando de que la ONU asuma un papel más relevante en las negociaciones y que por medio de esto se logre que el Gobierno ceda más de lo que ha dado hasta el momento.
Las conversaciones se reanudan hoy, desde las 9:30 a.m.