El pleno de la Asamblea Legislativa rechazó en segundo debate el proyecto de ley presentado por el legislador Arnulfista, José Blandón, para que el Defensor del Pueblo fuera escogido por dos terceras partes de los miembros del parlamento y no por mayoría simple como se requiere en la actualidad.
Solo 17 legisladores de gobierno estaban en el pleno al momento que el presidente encargado, Héctor Aparicio, llamara a votación, lo que motivó el rechazo de la moción por parte de los 22 votos de la oposición.
El proyecto de ley que modifica la Ley 7 del 5 de febrero de 1997 que crea la Defensoría del Pueblo, fue aprobado en primer debate en la Comisión de Derechos Humanos, pero ahora se rechaza por la ausencia de los legisladores del oficialismo.
El legislador Blandón, proponente del proyecto, criticó la actitud de los legisladores del Partido Popular, pues cuando se discutía la ley que creó la Defensoría del Pueblo, defendían la ratificación a través de las dos terceras partes del pleno.
Recordó que durante los debates el legislador Rubén Arosemena consideró como un error que este funcionario fuera escogido por una "mayoría simple". A juicio de Blandón, esta iniciativa buscaba que hubiesen consensos entre los sectores políticos para adoptar leyes de interés. Blandón señaló que el Partido Popular mantiene un doble discurso y que sólo demuestra que en la "oposición no se puede confiar".
En tanto, la legisladora del Partido Popular (PP), Teresita Arias, estimó que esta es una maniobra de legisladores oficialistas que saben que sus partidos serán derrotados de una manera evidente y quieren dejar "hipotecados" con una serie de leyes que "no podemos aceptar quienes queremos que este país se enrumbe por caminos de progreso".
Arias señaló que si los legisladores oficialistas tienen interés en aprobar las leyes que crean conveniente deben traer sus 36 votos, porque ahora tienen la mayoría.
Advirtió que viendo ya el final de este Gobierno, el oficialismo tiene dificultad para reunir en la Asamblea una mayoría que parece pegada "casi con saliva".
Por ejemplo, si Panamá deja de recaudar 100 millones de dólares en aranceles de importación provenientes de EU, porque éstos entrarán libre de impuestos, requerirá entonces de fuentes sustitutas para equilibrar sus finanzas.
EU suministra más de la mitad de las importaciones de Panamá, donde el 40%, o sea, unos 90 millones de dólares son importaciones que pagan impuestos originarios de EU.
"Es decir, que el déficit enfermizo que acusa el gobierno central se agudizaría, porque le faltarán 100 millones de dólares" dijo la fuente.
Por otro lado, están los problemas estructurales que deterioran la capacidad de competir de los productores panameños.
Entre ellos, el deterioro del transporte que incide en el costo de la manufactura y el recargo en los costos de los embarques.
Adicional, la necesidad de incrementar la productividad laboral, y los recursos del sector público sin dejar de lado la creación de estructuras de comercialización, con estándares internacionales.
En medio de las oportunidades surge la interrogante que si dado el fracaso de Cancún y la incertidumbre de Miami, el gobierno norteamericano haya utilizado como estrategia el anuncio de acuerdos bilaterales entre los que se encuentra Panamá, como una salida al estancamiento en el tema del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En este sentido, la embajadora de Estados Unidos en Panamá, Linda Watt aseguró que cada tratado es un paso de acercamiento al ALCA, por lo que negó que éste TLC sea producto del abandono de las reuniones encaminadas a la integración regional.