La propuesta de Carlos Ernesto González Ramírez, consultor de la firma Arden & Price, de que cada panameño podría recibir de 300 a 1, 000 dólares en concepto de dividendos del Canal de Panamá, continúa generando controversias y discrepancias.
Aunque el empresario John Bennett consideró "buena" la intención de González Ramírez, señaló que es una recomendación de "alto riesgo" que se presta para un manejo político.
Prefirió que ese dinero siga ingresando a las arcas del Estado para la realización de obras sociales porque según dijo, "el que reparte se lleva la mejor parte".
En tanto, el político Jorge Gamboa Arosemena señaló que es una reprochable estratagema para comprar masivamente votos a favor del proyecto de expansión. "El Estado y sus bienes no son un negocio de los cuales se derivan dividendos. Esto es pan para hoy y hambre para mañana", destacó.
González Ramírez, por su parte, señaló que su recomendación no puede ser calificada de "mal intencionada", pues busca dar a los legítimos dueños del Canal beneficios de sus ganancias.
Agregó que lo menos que merece la propuesta es ser debatida seriamente y no apurarse en descalificarla como malintencionada y contaminadora.
El empresario Diego Eleta reconoce que la propuesta es "interesante" porque atiende la inquietud de muchos panameños sobre cómo se van a manejar los fondos del Canal, pero abogó por un análisis más profundo de la misma.
El analista internacional, Julio Yao, no compartió la posición de González Ramírez, y en lugar de ello, sugirió el diseño de una mejor fórmula entre la Autoridad del Canal de Panamá y el Gobierno para que sean mayores los aportes y beneficios tangibles de la vía acuática.
Recomendó además, la integración de una Comisión de "personas honorables", independientes de los partidos políticos, a fin de que se diseñe un plan inteligente de inversión social.