Marco Manjarrez aseguró ayer, durante la reconstrucción del homicidio del monseñor Jorge Altafulla, que las últimas palabras de su víctima fueron: "Negro infeliz te vas a ir al infierno". Esta diligencia coincidió con la llegada de las cenizas del religioso a la iglesia de Guadalupe.
Algunos fieles de esta Iglesia se mostraron irritados cuando observaron a Manjarrez dentro del templo y expresaron frases como "que hace ese hombre aquí", "porque no escogieron otro momento para esto" y "esto ofende la memoria de monseñor".
Durante la reconstrucción, Manjarrez dijo a los periodistas sentirse arrepentido de haber asesinado a monseñor Altafulla. Uno de los reporteros que cubría la diligencia judicial le gritó: "Marco estás arrepentido" y éste contestó, "claro que sí".
Con mirada fría y serena Manjarrez relató cómo llegó a la iglesia de Guadalupe, habló con el seguridad que custodiaba la puerta y le preguntó si la parroquia estaba abierta, pero como la respuesta fue negativa le entregó una estampa de la Virgen de Guadalupe y se fue.
Luego dio la vuelta a la Iglesia, tomó un cuchillo que se encontraba en un balde con herramientas de jardinería que se encontraba cercano a uno de los maceteros, lo guardó en una bolsa y entró por una de las entradas laterales del templo.
Una vez dentro de iglesia, Majarrez se dirigió al sitio en donde se encuentra el Santísimo allí oró por la paz en el mundo por espacio de cinco minutos, luego se levantó, se encaminó hacia la casa cural para intentar hablar con monseñor Altafulla, pero éste en tres ocasiones le dijo que estaba ocupado.
En tanto, el fiscal tercero superior, Rolando Rodríguez, a quien corresponde la instrucción sumarial, aseguró que la confesión del detenido es el elemento más importante dentro de la investigación, debido a que ha brindado detalles de cómo se cometió el crimen.
(*) Roberto N Méndez es profesor de economía en la Universidad Nacional de Panamá y analista financiero de RNM Investors (www.rnminvestors.com).