Las bodas, los bautizos, las vigilias, las convivencias y las misas, son asuntos del pasado. Las viejas paredes y la oscuridad de su interior, son el reflejo de la soledad que es dueña del lugar.
"La iglesia antes era preciosa, linda... sus paredes estaban impecables y ahora todo está opaco y oscuro", dijo Katherine Riquelme a Panamá América.
Ella vive en un edificio de San Felipe que está ubicado justo a un costado de este templo religioso y le duele el abandono en que se encuentra. Katherine creció y jugó en los alrededores de la parroquia.
En la parte trasera de la iglesia San Francisco de Asís, funcionaba un centro universitario donde dormían los jóvenes que venían del interior del país.
También llegaron a vivir religiosos que preparaban a los jóvenes que se capacitaban para el sacerdocio.
La iglesia siempre estaba en movimiento. Se realizaban muchas actividades en las que la familia panameña era partícipe.
Riquelme, quien tiene ahora 29 años, recordó que en 1989, cuando era una adolescente, participaba de los encuentros juveniles que organizaban los religiosos.
Llegó a amanecer tomándose una taza de café, cuando participaba de los encuentros internacionales, que concluían justo en la parte delantera del templo.
Otro morador de San Felipe, Gonzalo Manco, contó que allí se casó hace más de 20 años.
Cerca del 2000, hubo un convento de monjas en esta parroquia. En aquellos tiempos se hacían bodas esporádicas en las que el padre llegaba, casaba a los novios y la iglesia se cerraba, pero dejó de ser así.