Nación

Recuerdos de una visita

Después de 22 años de haber visitado Panamá, las imágenes del encuentro con el Papa Juan Pablo II permanecen latentes en los panameños.


UNA FIESTA religiosa vivió la ciudad de Panamá el 5 de marzo de 1983, cuando el Papa Juan Pablo II nos visitó y fue recibido con gran alegría por panameños y altos prelados nacionales, entre ellos monseñor Marcos Gregorio McGrath (q.e.p.d.) y monseñor José Sebastián Laboa (q.e.p.d.).
Para los que asistieron a recibirlo y lo acompañaron las pocas horas en que estuvo en el país fueron indescriptibles, ya que la emoción que sentían les hacía palpitar sus corazones a un ritmo increíble, señaló Tomasa Rodríguez.
Durante ese gran día, el gobierno bajo el mandato de Ricardo De La Espriella, decretó el cierre de las oficinas públicas y de centros de diversión, mientras que la iglesia, los políticos y las distintas clases sociales se unieron en una jornada de reflexión y santidad que emprendió el Papa en su recorrido por el territorio nacional.
Entre desmayos, lágrimas y estrictas medidas de seguridad, se desarrolló la gran misa campal en el Campo Industrial en Albrook, en donde el sol brillaba, el calor era incontrolable, los paraguas, las flores y pañuelos blancos abundaban convirtiéndose en la característica de la festividad.
Tomasa, una panameña de 82 años, siente tristeza ante la agonía de Juan Pablo II y recuerda cuando lo paseaban en su papamóvil por la Vía España y otras áreas de la ciudad en donde el transporte y el país en general quedaron totalmente paralizados.
La visita del Sumo Pontífice estuvo rodeada de enfermos, niños y ancianos, cada uno en busca de la bendición, así como ser testigo de su única visita a Panamá.
Para Tomasa, esta situación llenó de emoción a los panameños y fue considerada como una bendición.
"Recuerdo que Él dijo: "con gran ilusión había esperado el momento de besar tierras panameñas", dijo Tomasa, que agregó que estas palabras arrancaron aplausos y gritos como "¡Viva el Papa!".
Hay que ser conformes con lo que Dios no brinda y una sola visita de Juan Pablo II es suficiente, ya que ha sido el único Sumo Pontífice que visitó Panamá, y será recordado por los católicos como el Papa Viajero, señaló Tomasa.
Hay quienes señalan que sus viajes pueden representar 30 alrededor de la tierra y tres viajes a la luna. En cada uno de ellos buscaba sembrar en el mundo el sentido de humanidad.
Hoy el mundo se une en una sola oración, mientras que la ciudad de Panamá se mantiene a la expectativa ante los hechos que ocurren en el Vaticano.
Pero, se han organizado misas como las que se realizaron en la Catedral Metropolitana por el arzobispo José Dimas Cedeño, en donde participaron miembros de la Iglesia Católica.
Cada católico que participaba con sus oraciones reflejaba en sus rostros la tristeza como una muestra de acompañar al Papa en su propio Vía Crucis.


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191345
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América