La conservación de los recursos hídricos en la Región del Gran Caribe, enfrentan retos como los intereses generados por las presiones, no sólo de los fenómenos naturales sino también del impacto de la actividad humana, advirtió el secretario adjunto del Departamento de Estado para asuntos de Océanos, Ambiente y Ciencias de Estados Unidos, Anthony Rock.
Las apreciaciones del alto funcionario norteamericano se dieron durante la inauguración de la segunda Conferencia de Ministros de Medio Ambiente de Centroamérica y del Caribe que se celebra por segundo año consecutivo en Panamá.
Agregó que principalmente las actividades humanas sobre la tierra y el agua, están provocando la pérdida del ecosistema y el impacto no sólo se nota en el ambiente, sino en las actividades económicas y sociales.
Acotó que entre los principales problemas que se pueden identificar en la región, está la capacidad de administración de cuencas, ya que el 80 % de la contaminación en aguas marinas proviene de actividades que se desarrollan en tierra firme, así como el aumento de la carga de sedimentación de prácticas agrícolas y deforestación.
Indicó que la actividad pesquera tiene su influencia porque el 75 % de las especies de peces están sobreexplotadas. La pesca mal manejada como el uso de explosivo, la captura indiscriminada y el uso de redes ilegales, son factores que afectan el ecosistema, señaló el funcionario estadounidense.
El transporte marino también tiene impactos operacionales y accidentales, siendo de los primeros, los daños por las anclas de los barcos, por los ruidos o por la propulsión, aunque también el ambiente está expuesto a los impactos accidentales como el derrame de combustible, colisiones, hundimiento y otras.
En la reunión participan los ministros de Medio Ambiente de Centroamérica y el Caribe y durante la misma se espera lograr una comprensión más clara de las relaciones entre el agua, la cultura, la sociedad y las expectativas de desarrollo sostenible.
En la región habitan cerca de 35 millones de personas que cuentan con una disponibilidad del recurso agua, de 3 mil millones de metros cúbicos por año, a los que un 87 % de la población urbana tiene acceso y los que habitan en áreas rurales, sólo tienen el 42 %.