Nación

Reflexiones sobre el doctorado como requisito para aspirar al cargo de rector de la UP


"Cuando se trata de educación, la experiencia, los años y la responsabilidad representan un activo, un valor agregado de incalculable estimación", Dr. Diógenes Cedeño Cenci.
Próximas a realizarse las elecciones para escoger al Rector de la Universidad de Panamá, han surgido distintas posiciones sobre los requisitos que deben exigirse para ocupar tan relevante posición académica - administrativa. Una de ellas, y que ha levantado interesantes polémicas en el docente universitario, es la que aboga para que como requisito mínimo para ocupar el cargo de Rector, el candidato posea el título de Doctor. En verdad, esta posición no es nueva, pues se espera que entre más alto sea el nivel académico de quien dirija una institución de educación superior, a nivel universitario, así mismo crezca el prestigio y la estimación de tan alta casa de estudios.
Si bien es cierto que el mundo en que vivimos ha pasado de la era de la industrialización a la era del conocimiento, también lo es que éste no es sólo lo básico que debe tomarse en cuenta para aspirar a cualquier cargo, sea relevante o no. Hoy, las empresas cifran el éxito de sus gestiones, también en el estado emocional de los aspirantes, sean doctores, magister o un colega con estudios de posgrado. Por ello, además de los títulos que se posean, por muy elevados que sean, las empresas exigen, además de las cartas de presentación, la entrevista personal para detectar, a través de un interrogatorio oral, el grado de madurez y de equilibrio mental y emocional que tengan los aspirantes a un determinado cargo. Por lo demás, otro ingrediente que se está tomando en cuenta para ascender, es el de los valores profesionales del aspirante. No basta, pues, el elevado título que se posea, sino también: cómo el individuo honra el título más que el título honre al individuo. He allí la razón por la cual, muchos "doctores", en la práctica, no han dejado huellas imperecederas en los cargos que han ocupado; en cambio, otros, sin tener tal grado, por sus esfuerzos y superación profesional, como Diógenes de la Rosa y Gil Blas Tejeira, para mencionar sólo a algunos, perduran en el recuerdo de la ciudadanía, por las acciones positiva que académica y socialmente realizaron en su paso por la vida.
Cabe además, preguntarnos: si un magister de nuestra universidad reúne los méritos por su trayectoria impecable, por su responsabilidad académica y posee, también, los requisitos exigidos por el Estatuto universitario, ¿por qué se le va a impedir que participe en un torneo electoral para ocupar la rectoría? Se le debe sí estimular, y ofrecerle las facilidades para que él continúe superándose hasta alcanzar en tal caso, el título de doctor.
Yo considero que además de los títulos que cada quien posea, para aspirar a un cargo de elevada posición y responsabilidad, el elector debe tomar en cuenta otros atributos que coadyuven a que él pueda escoger al funcionario que una institución se merece. Es que la sabiduría o el conocimiento debe equilibrarse con la responsabilidad y el respecto. La eficiencia, producto del estudio y las ejecutorias, es un excelente recurso administrativo; pero si se lleva a los extremos puede pasar por alto el factor humano y el resultado sería un ambiente de disconformidad y malestar que engendrará repudio y frustración. Ese es el aspecto emocional que hoy toman también en cuenta las empresas. ¿Tiene el aspirante domino de sí mismo? ¿Sus relaciones con los funcionarios gravitan en el campo de la compresión, la justicia y el respeto? Por tanto, quienes aspiran a los cargos, basándose en el mérito de los títulos o grados adquiridos, deben poseer también el arte de la deferencia para con sus semejantes.
Pero éstas son unas simple reflexiones que he hecho sobre el momento tan importante por el que atraviesa en estos momentos nuestra Universidad. El tema debe ser discutido en un amplio debate que deberá culminar con una propuesta de que se organicen los cursos de Doctorado en nuestra Primera Casa de Estudios, para que todos tengan la oportunidad, con amplias facilidades de superación, de obtener el título que los acredite para ocupar mejores posiciones - Sólo así cumpliremos en la práctica, con los postulados de equidad y calidad que exige el mundo globalizado en que nos encontramos.
Candidato a Decano por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.


fecha edicion
old id
37824
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América