Recientemente, se aprobó en primer debate el Proyecto de Ley 132 en el que se busca que 300 medicamentos para enfermedades agudas y crónicas y que sean de fórmula única o no tengan competencia en el mercado, se les haga una rebaja del 10% en el precio de referencia tope de los distribuidores al 1 de octubre de 1999.
Ante esta materia, Gennaro Marino, director de la Asociación de Representantes y Distribuidores de Medicamentos (AREDIS), señaló que de aprobarse el proyecto de ley, posiblemente tengan que cerrar o por lo menos cortar algún tipo de operaciones, lo que a su vez traerá más desempleo al país. Dijo que el término "no competencia" habría que definirlo, ya que todos los medicamentos tienen químicamente otro igual.
Aunque Inocencio Galindo, otro miembro de AREDIS y gerente general de IMPA-DOEL, indicó que el proyecto de ley no ha tenido el consenso por parte de legisladores de gobierno e incluso de oposición; la legisladora Balbina Herrera señaló que tiene los votos para hacerla pasar a segundo debate antes de que finalice el presente periodo.
UN MERCADO NO ATRACTIVO
Los distribuidores alegan que con la Ley de medicamentos, además de restringir sus ingresos, aumenta los costos de operación. Señalan que antes para obtener un registro sanitario de un producto era necesario hacer un solo análisis que podía tener un costo de entre B/. 200.00 a B/. 500.00, pero actualmente son tres los análisis que hay que realizar a cada producto que se importe.
Sumado a ello, indican que ahora todo producto medicinal tendrá que ser vendido bajo receta médica, con lo que se encarecerá la industria y hará del mercado panameño menos competitivo, porque quien no tenga su receta tendrá que comprarla. No obstante, el asesor de la Asamblea Legislativa, Olmedo Arrocha, señaló que hay medicamentos que se conocen como arriba de mostrador, como por ejemplo, las aspirinas que no necesitan receta médica.
Sobre el tema, Inocencio Galindo le pidió al ministro de Salud que reglamente este punto de la Ley, tal como se establece ahora, que se requiere la receta para antibióticos, productos sicotrópicos y narcóticos y algunos productos especializados.
En tanto, Gennaro Marino indicó que con todas las medidas que están variando en los últimos meses, las transnacionales, es decir, los laboratorios proveedores, ya no ven el mercado panameño atractivo, sino más bien riesgoso. Para él, se debió corregir las desviaciones que tiene el mercado farmacéutico mediante decretos presidenciales que resultan más rápidos y específicos, que crear una Ley que baja los costos de los medicamentos a costa de la industria nacional. Sostuvo que "no quisiera que de aquí a unos 8 ó 10 meses estuviéramos lamentándonos por el aumento del desempleo o por la falta de medicamentos".
Por otro lado, los miembros de AREDIS dijeron que ahora se han establecido parámetros de almacenamiento de países desarrollados que muchas pequeñas farmacias no podrán cumplir.
En Panamá hay unos 44 distribuidores farmacéuticos y unas 10 mil personas que dependen de la industria farmacéutica, entre distribuidores, farmacéuticos, farmacias y visitadores médicos.
ESCASEZ PROVOCARA PROTESTAS
Consultada respecto a la posible escasez de medicamentos en las farmacias privadas, Lastenia Canto, presidenta de la Confederación Nacional de Jubilados y Pensionados, indicó que ese es un tema que le preocupa a la organización que preside, porque precisamentelas personas de la terera edad son las que más sufren de enfermedades y requieren de medicamentos de calidad.
Canto manifestó que de darse esa situación lo que se ameritaria es que la Confederación participara en una reunión con los distribuidores de medicamentos, a fin de hacerles ver que con "la salud del pueblo no se juega" e incluso dijo que podría haber una serie de protestas por parte de la ciudadanía.
Por su parte, el decano de la Facultad de Farmacias de la Universidad de Panamá, Jerónimo Averza, no quiso opinar sobre el desabastecimiento de medicamentos en las farmacias privadas y las posibles complicaciones que esto tendrá en el sector e indicó que para él era más importante el campo profesional y académico que el comercial.
Averza dijo que el panorama que los distribuidores señalan como sombrío para los profesionales de la farmacia no es tal, ya que según su opinión, los distribuidores sólo ven su propio beneficio y no el de los demás. Manifestó que con la Ley 1 del 10 de enero de 2001 son muchas las ventajas para los profesionales farmacéuticos.