LOS JUGOSOS gastos de representación de varios funcionarios tienen los días contados, todo gracias al paquete de reformas fiscales planteadas por el Gobierno del presidente Martín Torrijos. El plan se traduciría en la inclusión de estos ingresos dentro del salario.
Desde el mandatario hasta ministros, magistrados, comisionados de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), tendrían que aprender a vivir con menos.
Justamente este es el punto que algunos consideran controversial. El fiscal electoral, Gerardo Solís, por ejemplo, pertenece a la larga lista de lo que algunos llaman "el club de los privilegiados".
Dijo estar plenamente de acuerdo con la reforma, sin embargo, indicó que se "gasta tanto como se gana".
Con ello el fiscal quiso explicar que se trata de una situación muy delicada porque son varios sus colegas que están en la misma situación que él y que verán afectados sus ingresos con la aplicación de esta reforma.
Sucede, añadió Solís, que los magistrados, procurador de la Administración, al igual que él, están inhabilitados para ejercer la profesión privadamente.
Su reflexión es entonces que cualquiera de ellos, por el tiempo de experiencia, ganaría mucho más dinero en la empresa privada que en el Gobierno, por ende, servir al Estado es de alguna forma un sacrificio y la medida podrían interpretarla como desleal, aunque aclaró que no ha conversado con ninguno de ellos.
Pero, a su juicio, "todos tenemos que hacer un sacrificio y los que más ganamos somos los que menos sufrimos con una disminución de nuestros ingresos".
Para Solís, debe reconocerse que ciertos funcionarios están ya sobre una línea económica que les permite sostenerse con decoro y con la dignidad del cargo.
Aunque, para otros como el rector de la Universidad de Panamá (UP), Gustavo García de Paredes, no todo es tan sencillo. El también pertenece al grupo de los "privilegiados".
A su modo de ver, los gastos de representación equivalen a aquellos compromisos a los que el funcionario hace frente sin la necesidad de solicitarlos a la entidad. Se refirió por ejemplo a "compadrazgos y bautizos".
Siendo así, las reformas "aumentarían el sistema impositivo de los funcionarios, porque esos ingresos son para representar con cierto decoro la posición que se ocupa".
Por su parte, el diputado arnulfista José Blandón expresó en pocas palabras que está plenamente de acuerdo, si se le "aplica a todos los funcionarios del sector público y privado".
No obstante, Blandón señaló que los cambios podrían llevar a los diputados a dedicar menos apoyo económico a su circuito.