La presencia de Manuel Antonio Noriega en Panamá "podría probablemente romper el progreso del país", según expresan autoridades estadounidenses.
Si bien consideran que la mayoría de los líderes depuestos deben pagar sus crímenes en el país que lo cometieron, en el caso de Panamá podría ser negativo.
Así se advierte en una publicación del diario estadounidense "The New York Times", titulada ayer: "Panamá ambivalente sopesa deudas y amenazas de Noriega".
Indica, además, que el plan actual de Washington es enviarlo a Francia, donde podría pasar una década en prisión, para que luego venga a Panamá, "si aún está vivo".