MUCHOS al observar personas desaseadas deambulando por las calles, lo primero que piensan es que son "piedreros" (drogadictos).
Sin embargo, esto no es del todo cierto, algunos son indigentes que por no tener un lugar donde dormir, viven en las calles o en albergues temporales, debido a la pérdida de lazos familiares, sociales y laborales.
Según el subgerente de Vigilancia Municipal, Luis Carlos Rudas, con la finalidad de sacarlosde las calles, la Alcaldía de Panamá y el Ministerio Ejército de Dios, firmaron en abril de 2003, un convenio que permite a ambas instituciones ofrecer mejores condiciones de vida a estos ciudadanos.
Rudas manifestó que ellos realizan operativos frecuentes para minimizar su presencia en las calles.
Agregó que entre los días 17 al 25 del pasado mes de septiembre, se captaron 106 indigentes en diferentes corregimientos, siendo Calidonia el de mayor incidencia.
En primera instancia estas personas son llevadas al Centro de Atención "Juan Ramón Pool", el cual funciona de lunes a viernes de 8: 00 a.m. a 4: 00 p.m. donde se les brindan servicios de aseo diario, desayunos, atenciones médicas, cortes de cabello y ropa limpia.
Luego son enviados a las corregidurías, donde se les verifica su status y si tienen casos pendientes con las autoridades.
Según el pastor Carlos Manuel Morales, cuando llegan al Centro de Rehabilitación "Un despertar a la libertad", es donde comienza el trabajo.
Se les llevas a medicina legal para saber cuál es su problema, realizarles una hoja de vida para verificar si tienen casos pendientes con las autoridades, para luego entrar en un contacto directo con los individuos, añadió Morales.
Explicó que a su llegada al Centro, sólo quieren dormir porque llegan muy golpeados por la adicción (drogas o alcohol), así que se toman como una semana y media para dormir, después vienen los encuentros con los consejeros.
Morales señaló que atienden tres grupos: los indigentes, los llamados "piedreros", los pacientes psiquiátricos y ahora a personas alcohólicas.
Advirtió que no atienden mujeres porque apenas están construyendo el lugar donde las albergarán, el cual debe estar listo en unos tres meses.
En el centro hay una clínica, canchas de baloncesto, piscinas y servicios de consejería, donde realizan terapias para ver el desarrollo del individuo y así empezar su resocialización.
"Cuando estás personas están más fuertes y pueden estudiar, prepararse, les damos muchas charlas y buscamos la forma de iniciarlos en cursos para que su mente se ocupe, trabajen, ejemplo les hemos llevado cursos de albañilería, electricidad, vemos su capacidad y empezamos a ayudarlos", destacó Morales.
En cinco años que tiene el Centro, se han recuperado cerca de 2, 600 a 2, 800 personas. En la actualidad el centro alberga a 240 personas.
"Cuando estas personas llegan muchas veces no se quedan a la primera, ni segunda vez, sino a la tercera, este es un trabajo de mucha resistencia, de perseverar, eso no quiere decir que porque estuvieron en el centro una vez no van a cambiar", mencionó el Pastor.
En la rehabilitación tiene que estar involucrada la familia, porque al tener un adicto en casa todos se convierten en drogadictos pasivos.
Este labor la complementan algunas personas que van los domingos a dar charlas a individuales, sus familiares y miembros de la iglesia en Río Abajo.
Mantener el centro cuesta al año cerca de 200 mil balboas, ya que se les da desayuno, almuerzo, cena y un chicheme después de cenar.
Actualmente tienen el apoyo de la Alcaldía de Panamá, la Gobernación y el Presidente de la República, quien les donó dinero para terminar el Centro de Rehabilitación para Mujeres.
Morales informó que también atienden casos de pacientes psiquiátricos que son atendidos en el Hospital Psiquiátrico, donde los apoyan con las medicinas.
Otro grupo que asisten es el de la Tercera Edad, muchos no tienen donde vivir, por lo que se les trata de ubicar a la familia, quiénes son y dónde están.
Rehabilitación de indigentes, un proceso de perseverancia
La mayora de los menesterosos en las calles, carecen de un hogar.