Nación

Relaciones con Latinoamérica desaparecen del mapa de EU


Washington-El presidente Bill Clinton retoma esta semana el papel de mediador para lograr una paz duradera entre Siria e Israel, uno de los tres grandes objetivos de la política exterior de Estados Unidos.
El segundo es consolidar la paz en Irlanda del Norte y el tercero es la integración de los países de Europa Central y Oriental en la Organización Atlántico Norte.
Aunque al comienzo de su mandato en 1994 Clinton convocó en Miami una "Cumbre de las Américas", la primera reunión de jefes de Estado del Hemisferio en 27 años, el tema de las relaciones con Latinoamérica paulatinamente fue desplazado por focos de perturbaciones en otras partes del mundo.
"Si Latinoamérica, con la posible excepción de Colombia, no figura en la lista de asuntos inmediatos que quedan pendientes es porque la región no enfrenta ninguna emergencia, que todo anda medianamente bien", aseguró a este corresponsal un asesor de Clinton en tren de explicar lo que ha quedado pendiente en el último año de su gobierno.
Presionado por una enfática crítica de la bancada Republicana, Clinton la semana pasada anunció un paquete de ayuda por 1,600 millones de apoyo al gobierno colombiano en su lucha contra el narcotráfico y la insurgencia. Para dramatizar la importancia del gesto, el mandatario el viernes envió a la secretaria de Estado, Madeleine Albright a Cartagena para una breve reunión con el presidente Andrés Pastrana, quien la próxima semana realizará su tercera visita Washington en menos de un año.
Por su parte, Albright estuvo involucrada casi tiempo completo en viajes al Oriente Medio y en sendas reuniones en diciembre y a comienzos de este mes entre el primer ministro israelí, Ehud Barak y el ministro de Exteriores de Siria, Faruk al Shara, por lo que tuvo que cancelar su anunciada visita a Panamá a mediados de diciembre para las ceremonias protocolares de la transferencia del Canal a la soberanía Panameña, a la vez que tuvo que posponer el viaje a Colombia hasta el fin de semana pasado.
La improvisada parada en Panamá ayer, ofreció a la jefa de la diplomacia estadounidense, una oportunidad de interiorizarse de primera mano de los pasos que Panamá y Estados Unidos están dando para iniciar una nueva etapa en las relaciones bilaterales a través de las conversaciones, no sólo con la presidenta Mireya Moscoso, sino también del informe que le presentaron anoche durante el viaje a México, el subsecretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Peter Romero, de sus conversaciones con el canciller José Miguel Alemán.
Sin embargo, ni bien Albright regrese a Washington de su gira relámpago por Colombia, Panamá y México, la secretaria de Estado volverá a sumirse en los preparativos para la nueva ronda de negociaciones entre los gobiernos de Damasco y Jerusalén, que se reiniciarán el miércoles en un lugar cerca de la capital.
En los círculos diplomáticos latinoamericanos se comenta con cada vez más frecuencia el contraste entre la determinación con que Clinton se vuelca en las conversaciones de paz, comparado con la episódica atención que presta a los problemas del hemisferio.
"Desde fines de 1997, cuando el presidente Clinton fue derrotado en su intento por obtener la autorización "fas track" del Congreso para negociar acuerdos de libre comercio y la Segunda Cumbre de Américas de 1998,en la cual no pudo cumplir con la prometida incorporación de Chile al Tratado de Libre Comercio, pareciera que Latinoamérica desapareció del radar de Washington", señaló un embajador haciéndose eco de una apreciación muy difundida.
La interpretación más sencilla, y no necesariamente la menos acertada, es que las prioridades de política exterior del gobierno de Clinton están, más que nunca ligadas a los imperativos de la política interna que en un umbral de un año electoral tiene como principal objetivo la reelección del partido Demócrata, cuyo más probable candidato será el vicepresidente Al Gore.
Las negociaciones de paz en Medio Oriente e Irlanda, así como la expansión de la OTAN para incorporar varias exrepúblicas del antiguo bloque soviético, involucran tres definidos e importantes grupos étnicos a ser-judíos, irlandeses así como polacos, húngaros y eslavos. Lo que estos grupos tienen en común es que están bien organizados en términos de influir en el Congreso la política interna.
Si esto fuera así, se preguntan algunos diplomáticos, ¿Porqué si el grupo étnico de mayor crecimiento es el de origen hispanoamericano, éste no genera el mismo tipo de atención para los problemas hemisféricos?.
Por que con la excepción del exilio cubano en la Florida y Nueva Jersey y de algunos grupos mexicanos en California y Texas, los hispanoamericanos o latinos, como algunos gustan llamarse, han demostrado interés alguno en política exterior.
"La problemática predominante de los grupos hispanoamericanos tiene que ver con problemas de inmigración, seguro social y empleo", apuntaló el profesor Philip Brenner, decano del departamento de Historia de American University.
"Como estos son problemas de supervivencia, la política exterior en Washington hacia Latinoamérica no tiene la misma urgencia para ellos, aunque algún día espero que lo tendrá", agregó.
Para ello el liderazgo de esas organizaciones o los funcionarios de la Casa Blanca que se ocupan de asuntos de las minorías tendrán que tomar la iniciativa y no hay ningún indicio de que algo así esté contemplado, por lo menos durante la campaña electoral que se avecina.
Esta dicotomía se pudo comprobar recientemente cuando el candidato republicano, el gobernador George W. Bush de Texas, que más esfuerzos ha hecho para ganar votos en los sectores hispanoamericanos, en su primer discurso sobre política exterior no hizo mención alguna de Latinoamérica.
"A diferencia de algunas embajadas europeas que cuentan con el apoyo de comunidades enteras en Estados Unidos y que logran influir de una manera efectiva el Congreso, nosotros no tenemos a quien concurrir porque, especialmente los emigrados sudamericanos que hace ya un par de generaciones en este país, jamás se organizaron de la misma manera", señaló un embajador sudamericano que prefirió quedar anónimo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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