Rostros felices y vidas más seguras lejos del peligro, es lo que percibimos en la Estancia de Amador, el cual se ha convertido en el Primer Albergue Transitorio, ubicado en la avenida A, corregimiento de El Chorrillo.
A unos días de su inauguración, 29 familias ocupan el inmueble, mejor conocido por sus habitantes como la Casa Escuela, pues se le brinda educación y capacitaciones para que pasen a una mejor vida.
Todas las familias reciben el seguimiento por parte del equipo de la Dirección Nacional de Desarrollo Social, quienes le dictan charlas de motivación, seminarios de capacitación y actividades de recreación.
Los residentes son personas humildes que en tiempos atrás vivían en casas condenadas que estaban a punto de colapsar debido a su avanzado deterioro. Y que ya las estructuras habían cedido, con el peligro de ocasionar una desgracia.
Esta es la difícil realidad que tenía que enfrentar a diario Jovana Morán quien residía en la avenida 18, casa No. 15 - 40 en El Chorrillo, en un ambiente inestable de pandillas y balaceras.
Jovana cuenta que el vetusto inmueble era un lugar inseguro, con hierros retorcidos, la madera estaba "podrida" con el paso de los años y las paredes parecían venirse abajo.
Pero, gracias al departamento de Traslado, Reubicación y Acción Comunitaria que promueve el Ministerio de Vivienda (MIVI), se encuentra en un albergue completamente remodelado con un periodo de estancia de 3 a 6 meses.
Jovana quien tiene 3 meses de estar viviendo en el albergue, está conciente que le llegará el momento de partir pasa su residencia permanente. Una vez culmine su periodo, tendrá que trabajar, para seguir adelante, junto con sus dos hijos y con el interés de mantener su nuevo hogar.
Morán quien anteriormente vendía batidos y emparedados dijo que retomará nuevamente este trabajo y con el apoyo de su esposo poder sobrevivir y pagar los costos que acarrea una residencia.
"Echar para adelante es mi meta", manifestó muy convencida Jovana, quien desea superarse para que el país sepa que los "chorrilleros" tienen deseo de superación y de una vida mejor.
Jovana señaló que hay muchas personas en El Chorrillo que viven en casas condenadas expuestas al peligro, y que no han sido privilegiadas como los habitantes del albergue, pero está segura que su barrio dejará de ser el pueblo de las barracas para convertirse en inmuebles seguros.
La Estancia Amador cuenta con cuartos espaciosos, servicios higiénicos colectivos, un área de cocina y lavandería. Además allí las familias cuentan con la asistencia de dos promotores y dos trabajadores sociales permanentemente con el propósito de orientarlas. En los trabajos realizados se invirtieron unos B/.126,976.43, sin incluir la mano de obra y el equipamiento de las diferentes secciones.