Nación

Reporta mi manejo


La luz cambia de verde a amarilla, a varios metros el conductor de un panel blanco acelera como si se tratara de la señal "dale o te quedas". No lo logra, la atraviesa justo cuando ya está en roja. Sin remordimiento sigue adelante a todo lo que da.
Venía de las afueras y este semáforo, el de Pedregal, fue un obstáculo que venció sin problemas. Curiosamente aquel sitio es siempre punto de reunión de más de un policía. Esta vez era distinto. Nadie lo vio.
Continuó su recorrido como si hubiese recibido la noticia de que si llegaba en segundos al centro de la ciudad le entregarían un millón de dólares. ¡Tal vez así lo entendería!...
Como el puente peatonal a la altura del Centro Comercial Los Pueblos lleva en construcción el mismo tiempo que tomó a Panamá ser democrática, varios policías hacen las veces de la estructura y el conductor no tiene más remedio que detenerse.
Todavía no he podido alcanzarlo. La fila se detuvo pero me quedó muy lejos, sólo distingo que se trata de un busito blanco, conducido por un tipo joven, a todas luces desesperado, observando hacia ambos lados de la vía. Seguro que por su mente pasaba algo así como: "estos desgra... me han atrasado".
Finalmente le dan el "go" y parte nuevamente el corredor. Allí iba yo intentando, aunque no tan de cerca, ver qué decía la parte trasera del vehículo.
Minutos más tarde, zassss... La gente así siempre tiene un ángel guardián o un sexto sentido que se activa cuando más lo necesita. De pronto bajó la velocidad, probablemente alguien le avisó que adelante estaba quien pondría el alto a su instinto de "Rápido y Furioso".
El se salvó, pero un colega de la ruta Transístmica-Don Bosco corrió con peor suerte al ser detenido luego de que otro conductor lo acusara con el oficial de tránsito por manejo desordenado.
Yo, sin embargo, a pesar de la carrera sin obstáculos que llevaba el chofer del busito, no lo acusé. Así es que él pasó al lado de su infortunado compañero "boleteado", miró y siguió. Más adelante volvió a las andadas.
En uno que otro punto parecía meditar o más bien, las circunstancias lo hacían moderarse, tal como ocurrió en Las 500, donde se obliga a disminuir la velocidad porque hay una escuela.
A este hombre de unos 35 años, por ser optimista, los buseros de los "temidos diablos rojos" le hacían los mandados. Entre robo de luces y velocidad extrema, figuraría bien en las 500 millas de Indianápolis.
A este personaje le llegó su hora cuando tomó el hombro de la vía en el Hospital San Miguel Arcángel y el policía dio la orden para detenerse. Estuvo a punto de arrollar a una pareja de ancianos. Fue entonces cuando por fin leí el letrero neón, que decía: "Reporte cómo manejo". ¡Qué barbaridad!...
Considero, por ejemplo, que hace falta una política del INAC y del Ministerio de Educación que incentive la adquisición de libros de autores panameños.
Hasta ahora sólo la Universidad de Panamá reconoce al menos 20 puntos en un concurso de cátedra por un profesor que publique su libro, pero necesitamos que, por ejemplo, los bancos estimulen otra visión del país.


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175577
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América