Para Fernando Carrero, representante de UNICEF en Panamá, "estamos en el punto medio del desarrollo pero dentro de esa mitad aún queda mucho por hacer".
Cinco meses en el cargo ha sido tiempo suficiente para darse cuenta de que urge idear fórmulas cuyo propósito sea "resolver las dificultades sin remiendos".
Según Carrero, se trata de saber identificar el problema y estudiar los costos reales para erradicarlo, de lo contrario seguiremos "sin avances sustanciosos".
Recordó que en el milenio pasado, Panamá en materia de educación se propuso llegar a los lugares más recónditos y lo logró. Para él, este antecedente debería animarnos para errumbar programas sociales acompañados de presupuestos.
"Cada acción debe procurar que más bebés nazcan sin SIDA; que la criminalidad juvenil disminuya; y que ningún niño abandone sus estudios para trabajar", resaltó.
Cada uno de los consultados tiene un punto de vista propio sobre la falta de credibilidad por parte de la ciudadanía panameña, pero todos coinciden en que la falta de un proyecto nacional de desarrollo sigue siendo el principal motivo.
Raúl Léis. "Hemos permitido que unos cuantos manejen la democracia como algo formal y restringido a los intereses de un sector minoritario. Es hora de desarrollar otra manera de hacer política".
Alvaro Menéndez Franco. "Cabe preguntarse cuál es el papel de los medios de comunicación. "Vemos que a través de la televisión los niños han aprendido a utilizar armas de fuego".
Marco Gandásegui. "¿Cómo es posible que se ponga en el tapete la ampliación del Canal sin tener un presupuesto y un plan de ejecución y sin resolver verdaderos problemas, como el desempleo y la pobreza?".
Marco Gandásegui atribuye, en parte, la falta de credibilidad de la población en sus dirigentes al empobrecimiento del pueblo panameño, que se traduce en un poder adquisitivo decreciente.
La jurista, Aura Emérita Guerra de Villalaz, lo atribuye a la tendencia casi generalizada de pensar que los grandes problemas nacionales, deben ser resueltos por el gobierno de turno.