Para la celebración de los 100 años de República se han restaurado infraestructuras que representan un gran valor histórico; entre esas se encuentra la Iglesia San Felipe Neri, una joya arquitectónica que forma parte del Patrimonio Histórico, Religioso y Cultural de la Nación Panameña.
La Iglesia San Felipe Neri está ubicada en la avenida B y esquina de calle 4, en el Barrio de San Felipe, y fue inaugurada como oratorio o pequeña capilla de oración el 29 de marzo de 1688, además de ser considerada como una de las primeras del Casco Antiguo.
El desarrollo del proyecto de restauración de la iglesia se llevó a cabo en ocho años, pero mañana 4 de noviembre será reinaugurada por el presidente del gobierno de Taiwan, Chen Shui-bian, uno de los principales apoyos financieros de la obra.
Esta iglesia, con su sencillez y austeridad, reviste una gran importancia por el significado que ha tenido particularmente en las etapas de formación de la nacionalidad panameña.
La recuperación de la iglesia ha estado a cargo de los arquitectos Domingo Varela, Tarcisio Valdés y Manuel Choy, quienes no cambiaron en nada la estructura original y dividieron el proceso en etapas, de acuerdo con los fondos económicos con que se contaba.
La primera etapa de remodelación de San Felipe Neri se inició con el cambio del techo en su totalidad, debido a que se encontraba deteriorado y las filtraciones estaban dañando la estructura interna de la iglesia, señaló Tarcisio Valdés.
Luego se continuó con el proceso de decapado con bisturíes para recuperar el color original que se encontraba bajo siete capas de pintura. El trabajo de decapado estuvo a cargo de la mexicana Angela Camargo y se obtuvieron colores como crema y moradito.
Valdés manifestó que el cielorraso se encontraba pintado de celeste con blanco y las estrellas estaban tapadas, pero actualmente se pueden apreciar.
En algunas partes de la iglesia se dejaron muestras de los diferentes colores a los que fue sometida tan admirable estructura del Patrimonio Histórico.
En la restauración se encontraron 52 lápidas que hicieron cambiar el modelo del piso que se quería colocar al principio. De igual modo, se encontraron las escalinatas que estaban ocultas desde 1913, con un mosaico de pasta.
Además, en la recuperación se restauró el altar, el púlpito, el balcón del coro, las puertas, la sacristía y todas las infraestructuras que conforma el conjunto monumental de San Felipe Neri.
La ejecución del proyecto comenzó en 1995 cuando se constituyó el comité de trabajo auspiciado por la Alcaldía de Panamá, posteriormente fue asumido por la Curia Metropolitana y actualmente se denomina Comité Arquidiocesano Pro restauración y conservación de la Iglesia San Felipe Neri, presidida por Mireya de Fabbroni.
Durante los tres primeros años de labores, el comité logró el apoyo de diversas entidades y personas interesadas en la recuperación de este monumento, en la realización de las investigaciones arqueológicas e historias, la regulación sobre la propiedad y dominio del terreno, la elaboración de un proyecto de restauración y su correspondiente aprobación por las autoridades, explicó Tarcisio Valdés.
En abril de 2001 empezó la restauración del techo mediante una donación de B/. 200,000 por parte del Instituto Panameño de Turismo (IPAT). Pero el resto del proyecto fue patrocinado por el gobierno de Taiwan a un costo aproximado de un millón de dólares.
La iglesia se encuentra en una esquina donde pasa desapercibida por las personas, porque frente a la misma se adicionó un segundo y tercer piso justo en la entrada del patio o claustro, debido a que las monjas de la Medalla Milagrosa, que ocupaban el convento, deseaban no ser vistas.
Actualmente, la iglesia se mantendrá como ha estado por años, ya que no hay evidencia gráfica o documentación sobre cómo era antes de anexar los pisos en 1960 ó 1962, indicó el arquitecto Domingo Varela.
Mientras que las instalaciones que ocultan la iglesia continuarán albergando la Fundación de San Felipe Neri, donde funciona un jardín de infancia, biblioteca, talleres de confección, cocina y un teatro.
La fundación está conectada por una puerta que llega a la sacristía. En la sacristía hay unas largas escaleras en forma de caracol que conducen a un balcón donde se ubica el coro.
Para llegar al balcón superior se debe caminar por un pequeño espacio que igual lleva a la torre donde se encuentra la campana de la iglesia. El pasillo que conecta al balcón superior le da la vuelta a la iglesia y está acompañado por vitrales con imágenes religiosas.
La Iglesia San Felipe Neri surgió luego de la destrucción de Panamá La Vieja, al igual que otras órdenes religiosas, que se instalaron en el Casco Antiguo.
El 31 de marzo de 1756 un incendio denominado "Chico" destruye gran parte de la ciudad del Casco Antiguo, acabando parcialmente con los conventos de San Francisco, el de las Monjas de la Concepción, Santo Domingo y la Iglesia San Felipe Neri.
En 1913 se efectuó la restauración completa de la iglesia, bajo la dirección de Sor Bezar, cuyos restos permanecen en una capilla lateral.
Las instalaciones en 1926 fueron sede del Seminario Mayor San José (Seminario Diocesano), pero en 1941 se cierra el seminario debido a la Segunda Guerra Mundial.
Luego en 1947 las instalaciones fueron cedidas a la Pía Sociedad de Misioneras Catequistas de la Medalla Milagrosa, fundada por el monseñor Francisco Beckman. Se creó una guardería, escuela para clases de catequesis, costura y artesanía para adultos. Además, se realizan retiros espirituales durante los fines de semana y monseñor Beckman manda a remodelar el edificio para crear más espacio, destruyendo la parte frontal de la Iglesia.
Para las monjas en 1960 y 1962 se adiciona el segundo y tercer piso sobre la entrada del patio o claustro. Se realizaron cambios en las ventanas de vidrios por las de madera.
Cabe mencionar que en 1974 el edificio funcionó como albergue para estudiantes universitarios provenientes del interior y en 1979 como la Residencia de San Felipe para las personas de la tercera edad.
Restaurando el pasado
Se trata de una vetusta infraestructura que guarda mucha historia y que es considerada una joya arquitectónica.