En medio de las soluciones habitacionales que se plantean en el corregimiento de Calidonia, las autoridades del Ministerio de Vivienda anunciaron que para el mes de diciembre se iniciarán los trabajos de restauración de la Casa Canavagio, ubicada en la Avenida Nacional.
Según las autoridades, se ha programado que los arreglos van desde reparaciones en el cableado eléctrico, hasta pisos, baños, techos, paredes, balcones, pero se necesita el apoyo de la comunidad.
Para conocer detalles de la obra, los moradores se reunieron con las autoridades durante el fin de semana y plantearon sus preocupaciones. Estos manisfestaron que no tienen recursos para movilizar a sus familias, por lo que temen quedarse sin hogar durante el tiempo que se realicen las adecuaciones a la vivienda.
Por su parte, las autoridades indicaron que necesitan que los moradores les brinden su apoyo y entiendan que no será nada cómoda la reubicación.
Se calcula que la primera fase del proyecto, que se planea iniciar en diciembre tienen un costo aproximado 150 mil balboas.
Diariamente al Cuarto de Urgencias del Santo Tomás acuden entre tres a cuatro pacientes con lesiones por arma de fuego, por lo que su manejo es corriente para los cirujanos.
Los calibres más comunes de armas son 22, 38, 45 y 9 milímetros. Yuil sostuvo que la práctica usual es detectar el estado del paciente y conocer las lesiones para procurar su recuperación.
No obstante, indicó que si el proyectil se aloja en el interior de algún órgano vital, entonces se analiza el riesgo de realizar una cirugía para extraerlo.
Alegó que se han registrado casos en donde la bala queda alojada en una cavidad cardíaca, entonces se procede a realizar la operación para extraerla.
También detalló que un proyectil alojado en una articulación debe ser extraído, porque puede provocar molestias en el movimiento.
A la vez planteó que cuando la munición se encuentra cerca de la piel, se evita su extracción, ya que el cuerpo produce un tejido duro a su alrededor y no ocasiona peligro alguno.
Sostuvo que no hay literatura científica que respalde la existencia de casos de intoxicaciones por plomo, cuando una bala permanece dentro de un paciente.
Consideró que prueba de ello son los casos por heridas de perdigones, en donde la mayoría de estas esferas metálicas no pueden ser sacadas y quedan dentro de la víctima.
En estos casos, planteó, resulta en extremo difícil extraer todos los perdigones, por lo que se opta por tratar las heridas y reparar el órgano afectado.
No obstante, a urgencias en ocasiones llegan pacientes con heridas de armas de guerra, es decir, lesionados con balas de alta velocidad, que son diferentes a las municiones utilizadas por las armas de fuego comunes.
En estos casos, las lesiones ocasionadas por las municiones militares son mucho más profundas y difíciles de reparar.
Diariamente al Cuarto de Urgencias del Santo Tomás acuden entre tres a cuatro pacientes con lesiones por arma de fuego.
No hay literatura científica que respalde la existencia de casos de intoxicaciones por plomo, cuando una bala permanece dentro de un paciente.